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lunes, 17 de septiembre de 2018

El árbol del corazón

PH: Angie Pagnotta


El árbol de mi amiga Tatiana tiene forma de corazón. Como ella, que se brinda y abre su intimidad a un pequeño y selecto grupo de privilegiados. Que linda es la sensación de recién conocerte con alguien y sentir que ya te encontraste y te conoces, la gente del “lapsus“ que no teme al lapsus...esa gente tan querible. Tatiana nos unió por esos hilos invisibles que nos conectan, así suceden las mejores cosas. 
Mi cabeza se va un instante y miro hacia adelante y me digo: “que cagada, que justo ahora....”, a veces tengo esa sensación de llegar tarde a una fiesta que se puso buenísima pero ya termina, o como cuando te dicen ¿probaste la torta? Y decís que no y te miran con lastima para rematar con un “la cocinó Francis Mallman”. 
Una sensación de KEEEE me invade por momentos. Pero justo ahora, casi, tal vez, esto es así. 
Y tal vez mañana desde alguna calle impronunciable de Berlín recuerde el árbol y el corazón de Tatiana, así como también el corazón de todos los que amo, admiro y quiero. Tal vez en ese momento piense que todos ellos están ahí, también, latiendo conmigo. 

miércoles, 31 de enero de 2018

El universo vuelve a cero


El universo vuelve a cero cada 30 de enero, como aquel viernes de 2009 donde una parte de mí se fue para siempre. Yo estaba de viaje, eso tampoco lo olvido, así como tampoco olvido el viaje en micro desde Entre Ríos a Buenos Aires. Las horas no pasaban más. Un ruido blanco en mis oídos no me dejaba frenar la cabeza ni un minuto. Los flashes estaban ahí, en cada mínimo gesto que recordaba, en cada palabra. Me despedí de mi madre un 29 de enero. La vi mal, pálida, frágil. Me acuerdo los detalles y me duele como si fuera ahora el momento. Salí triste de su habitación, miré para atrás y ella entrecerraba los ojos, esa fue la última vez.
Cuando estaba yéndome a Entre Ríos le dije a mi papá: "Llevala al médico, no está bien" Pese a que lo hizo, al día siguiente falleció. Me llamó mi papá por teléfono pero mi hermana fue quien me lo dijo. Comencé a gritar y los gritos de ese día no los olvido porque nunca sentí tanta impotencia, tanta tristeza juntas. Quería teletransportarme. Esos 296 kilómetros me parecían infinitos y lloré todo el viaje, eso es todo lo que recuerdo. El 31 de enero la velamos en Caramuto, tampoco me olvido. Cada vez que paso por ahí, en Av. Independencia, no puedo evitar mirar para arriba y clavo los ojos en esa sala donde la velamos. Todo esto es un recordatorio, me digo. Cada día lo es. A veces sueño con mi mamá, ella sabe que murió y sin embargo me habla de cosas que pasaron después de su muerte, como si supiera. Será que sabe, claro. Sabrá, entonces, que la extraño, que los últimos dos años de su vida, especialmente, fueron los más hermosos que compartimos juntas. Sabrá que tiene una nieta preciosa, que su marido sigue siendo un sol, que yo, bueno, sigo siendo como siempre: un pequeño terremoto alegre y, aunque todas las cosas están bien, la dicha sería completamente entera si estuviera para disfrutar de todo lo lindo que vino después. Pero yo sé que estás, mami, yo sé que en algún lado estás.
Siempre te amo, siempre estás en mi corazón y en mí; infinitamente vos, como dice mi tatuaje.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Soñar



Soñar con ríos
soñar con vos
soñarte

Soñar que estás
(siempre)
a un segundo de mi boca

Soñar que vamos juntos a un lugar que no importa
(nunca)
saber cuál es
pero ir juntos hacia allí

Soñar con ríos
soñar con vos
y tu risa enredada en la larga risa
de todos estos años.

martes, 29 de agosto de 2017

Los infortunados (instrucciones para olvidar aquello que no quiere recordar)

*


Las pocas veces que algún rincón pequeño de mi corazón extraña cosas, gente o lugares que ya no existen, un buen truco es recordar ese pequeño momento de la vida en el que creía que eso (inserte lo que extraña, aquí) era impoluto. Verá que lo que ocurre es que una pequeña sonrisa se asoma. Acá viene el pero, —ese enorme pero que ocurre siempre— porque notará que la sonrisa dura poco, muy poco. Verá, le explico mejor: ocurre que casi siempre hay un balde de agua fría y ese balde viene en forma de recuerdo y es allí donde podrá ver todo lo demás: aquello por lo que padeció, aquello por lo que se angustió, aquello que lo/la lastimó y, entonces, pierde vitalidad ese impulso de extrañar. Algo importante: en este manual no nos refermimos a extrañar personas, lugares o situaciones que hicieron bien (esos rincones siempre sucsitan los mejores pensamientos y sonrisas) Hablo de los otros, los infortunados. Si alguna vez se pudiera volver el tiempo atrás, digamé si no le gustaría regresar con el corazón puesto allí pero también con los ojos atentos, ¿no le parece? Así muchas de las cosas osucuras que pasaron hace unos años, no hubieran pasado ¿Se da cuenta? Pero como sabiamente me repite alguien muy cercano, tal vez la persona más importante de mi vida: "todo lo ocurrido nos hizo llegar hasta acá por algo". Le presto la frase, quedeselá, sienta esa sensación; quedesé con el irrefutable hecho de que ahora todo es mejor y mirará hacia atrás con otra sonrisa, una superadora, una mucho mejor.
Confiar y volver a confiar será la tarea más difícil pero —por suerte— todo tiempo pasado no fue mejor. Si alguna vez lo traicionaron, perdone. Si alguna vez lo lastimaron, perdone. Si alguna vez le mintieron, perdone y sólo así podrá perdonar su herida, la que usted mismo se hizo, sin saber lo que estaba haciendo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Extrañar



Hoy te extraño sin el tinte paralizante de la tristeza. Te extraño en lo cotidiano, en el día a día, en las risas, en los enojos o los retos. Te extraño en el desayuno, la merienda pero sobre todo la cena. Te extraño en los abrazos, las palabras y los mimos después de cenar. Te extraño sin rito, sin ceremonia, sin fecha que recordar pero también recordando que hace 3 años y 8 meses que no te tengo conmigo. Te extraño sabiendo que no vas a volver, que ya está, que ya te fuiste. Te extraño del verbo: NECESITO A MI MAMÁ y no hay reemplazo, ni abrazo, ni palabra que reemplace eso, simple.

lunes, 2 de julio de 2012

Belleza de extrañarte


Belleza de tus manos cuando son como las mías. Belleza de encontrarme y recorrerte.
Belleza que atraviesa la piel para siempre. Belleza que avanza quieta en el jardín.
Besos que descubren las caricias. Caricias que arrinconan otros besos.
Belleza de extrañarte, de sentirte y de herirme con cada ausencia distanciada.

lunes, 25 de junio de 2012

El camino del mar


El mar que rompe en la orilla
Mi calma quieta, como encendida
Los hombres que preguntan por vos, se alejan
Doce mil horas después, vuelven con pena
Y mientras el mar rompe con todo aquello que se fue y no vuelve
Rompe, porque entiende que debe irse y no volver.
Y esos hombres que preguntan por vos, se alejan
Y todo el viento que viene del cemento, se esconde
Soy del mar y no soy viento
Soy del mar y no tengo miedo
Y logro acariciar la arena, áspera, inquieta
Y yo también puedo soñar con horizontes y oler tu pelo sabor a mar
Mientras el mar que rompe en la orilla, nos aleja.

La foto es propia, sacada recién en Mar De Las Pampas.

lunes, 18 de julio de 2011

Atemporal


Quizás entré, por abrir la puerta que tanto necesitabas ver.
Lo confuso de tu sombra en la pared y lo terrible de mis manos atadas, hoy evade el beso que compartimos.
No creo en las sogas pasajeras, ni en los tontos "por siempre"...Creo solamente en la bella sonrisa de tus ojos y en los placeres que no dañan el equipaje a cuestas.

miércoles, 6 de julio de 2011

Desencuentro.


El tiempo nos llevó a desencontrarnos.
Alguna vez, creo que supimos atascar las miradas sólo desde el interior.
Hoy creo que la distancia, el pasado, nuestro presente sin nosotros y la absurda deuda de vidas lejanas- o quién sabe que- nos aleja y nos corroe.
Supimos ser semilla de nuevo encuentro, manantial aún cuando no había más ríos que morder y sobre todo brisa de cálido verano entre las olas de la costanera y por algún torrente de espinas extraño, quizás acumulado hoy sin red, somos sal sin decantar. La escoria de las migas, el pan verde de tanto esperar.
Anochece y el sol quieto espera volver.
Adiós corazón de ojos café y música irremediablemente popular.
Se oyen desde lejos las campanas de las 12 madrugadas sin tu amor.

lunes, 6 de junio de 2011

Tristeza


Un mes se pasa volando o se pasa en la mismísima eternidad.
Un mes de distancia, es como un abismo de doble filo y mil navajas.
Es como si todos esos fierros me apuntaran a la sien en cada movimiento.
No puedo, ni imaginarlo, tampoco quiero esta realidad
Faltan 29 días de algo que no sé que es.
Falta... faltas y asumo la culpa completamente ida del mundo.

sábado, 16 de abril de 2011

Sueños oníricos de una madre


La bella durmiente avanza, acaricia con sus manos de laurel aquellos viejos retratos de la infancia de sus hijas.
Vuelve una y otra vez sobre los delicados mimos de su mente, vuelve sobre todo, a la extraña sensación de no volver a abrazarlas.
Las niñas, en otra galaxia de tiempo, extrañan esos mimos y esas caricias, aquellas que quizás son ese manto de tranquilidad que tratan de encontrar en todos los rincones.
La madre, sabe que se reencontrarán. No sabe cuando, sólo sabe que volverán a ser de nuevo cuatro en la familia.

La mujer de la foto es mi mamá, Marina Depersia. La foto fue tomada por mi papá en Mar Del Plata, Febrero 2008.

viernes, 8 de abril de 2011

Lugar mágico


En el subte, en la plaza, en cualquier esquina de Buenos Aires o Madrid.
En la tela de la araña, en la caída de la flor, en el otoño más silvestre y febril.
Allí donde las hojas son del mar y de la vida, donde las flores huelen a jazmín por última vez.
Donde la rompiente del río vuelve tormenta la noche en la ciudad, y las luces generosas envisten las veredas al caminar.
Allí donde el silencio no es cómplice y donde puedo perderme en tus ojos sin culpas, es allí donde te amo y donde siento que estás.
Como la brisa de la mañana, el olor a café o el dulce y triste sonido del piano, allí donde sos eterno ante mis manos y cálido como un swetter en invierno.
En ese lugar mágico y fantástico, que sólo existe en mis pensamientos, allí te amo.

viernes, 4 de febrero de 2011

Entre la espera

Podría acercarme hasta alcanzarte. Podría. Podríamos.
El tiempo nos precipito el encuentro pero espero ansiosa el retorno a tus ojos.
Quisiera volver a verte desde la sinceridad y acercarnos por un deseo concreto.
Quisera decirte sin palabras lo mucho que te espere y te espero.
Desde las sombras que sembramos estaré ansiosa.
Vales el mismo oro de azur que soñé tantas noches, tu boca pesa como un rio infinito.
Allí te espero, para sellar nuestro manifiesto de amor y vida juntos.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...