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domingo, 14 de julio de 2019

Ensoñación




Pequeños pasos me llevan hasta vos, hasta tus manos inquietas. Tu boca, tu boca perfecta. Me pongo en puntas de pie, y me acerco. No tengo la proximidad que necesito para escalar tus labios, pero aún así, nos miramos fijo. Tensión irresistible. Tus ojos bajan a mis labios, tu dedo sube a mi boca, mi lengua sabe qué hacer, lento, muy lento. 
Mi mano baja de golpe y el sonido del agua me trae al presente. Abro los ojos, solo fuiste una ensoñación encantadora. 


©Angie Pagnotta-Depersia

martes, 5 de marzo de 2019

Tinta china



Con tinta china escribí tu nombre en un banco de plaza. 
Era una tarde fría de invierno berlinés y, sin temor a reprimendas, tallé tu nombre sobre la madera del asiento donde estaba. La F, furiosa, corcoveando hacia los costados como lo hacían tus besos. La E, de espera, esa misma que nunca quise sentir de tus relojes. La D, diabólica como tu mirada desde abajo, como esa mirada mezcla de ángel y demonio que tenías al devorarme. 
Allí estabas, con cada una de tus letras esculpidas en una plaza de Kreuzberg. ¿Te diste cuenta? ¿Sentiste algo especial ayer a la tarde?

Miré tu nombre escrito tan cerca de mi mano, tan cerca mío. Un escalofrío me recorrió la espalda. Después de dibujar estrellas al rededor de tu nombre, después de llamarte por enésima vez, después del después de todos los días que pasaron, aún así, aún en la distancia, ahí estabas.

Pero la naturaleza es implacable, y la lluvia que comenzó después, lo borró todo.

martes, 30 de agosto de 2011

Inicio


Se esconde la mano, presume del tiempo.
Los besos robados vuelven a posarse sobre el sol.
Las estrellas se alimentan del refugio del pasado.
Los aromas vuelven a evocar recuerdos que volverán en el futuro.
Una sombra.
Un silencio
Y todo vuelve a comenzar.

martes, 2 de agosto de 2011

A 24 meses


Este blog surgió exactamente hace 24 meses.
Dos años en los que jamás pensé seguir adelante más que el día mismo en que publicaba.
Dos años de muchísimas alegrías, altibajos, tristezas y dolores compartidos.
Inicié este blog sin esperanza de ningún tipo, sin esperar ni un sólo seguidor, sin tener el aliento de miles de comentarios, nada, nada.
24 meses después están los maravillosos comentarios de ustedes, lectores que van y vienen, pero pasan. Algunos como Noesperesnada, J, Peperinopurpura o Carmen que siempre están apuntalando cada texto u otros tímidos y anónimos que no comentan o me lo comentan por privado en mails o mensajes cybernéticos. Otros a los que veo personalmente y me felicitan y alientan a seguir; de Venezuela, Chile, Colombia, México, Estados Unidos, España, Paraguay, Uruguay, Ecuador... En fin, lectores que sé...están. Muchos meses después de los primeros post de este blog, que siempre ha pretendido ser un espacio de encuentro de almas y espíritus literarios, artísticos, plásticos, fotográficos o por fin, cuerpos; agradezco enormemente a todos lo que hacen (desde cualquier lugar) RETRATO NARRADO y como epitafio de este espacio, han sabido motivar todos y cada uno de los relatos.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Reminiscencias silvestres


Me paro desde la punta de la montaña más alta. Creyendo que los sueños son realidad en la que puedo proyectar el futuro.
Siento que no tengo palabras ni inspiración, que me cortaron la lengua los ratones literarios. Encuentro una caja vacía, o llena de fotos que es lo mismo.
Fotos viejas, ojeadas, tocadas y miradas miles de veces. Fotos de ausencias y pesadillas color rosa.
Reminiscencias silvestres en cada uno de los libros. Abro uno, allí está la rosa disecada, fría, casi me dicta al oído que debo tomarla entre mis manos.
Está la piel y el cuero, los discos y casettes con notas de aire y de velocidad infantil, están las mantas, pañuelos y anteojos de todos esos años de teatro sin telón.
Están en un baúl dorado, mirándome para atraparme.
Huele a naftalina en toda la habitación, huele a templo recordado y a este momento de escritura lleno del perfume del jazmín en el patio.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...