La mecha de tus ojos se enciende contra mis besos. Lo sé, lo recuerdo.
Soy derrotada por las palabras, por ellas, por cada una. Soy derrotada por cada silencio, cada espera, cada ruptura.
Los besos muerden la sal de los labios y, en ese desierto, tal vez, ya nada se encuentre.
©Angie Pagnotta, 2018
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