La imagen que acompaña esta poesía es de Sergio Falconi Parker, un fotógrafo y realizador audiovisual Ecuatoriano residente en Berlín desde hace 16 años. Una de las personas más encantadoras que conocí en esta ciudad. Conozcan su trabajo en su página y sigan su trabajo en sus redes sociales además de su instagram que es delicioso ¡de seguro les encantará!
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viernes, 22 de marzo de 2019
martes, 5 de marzo de 2019
Tinta china
Con tinta china escribí tu nombre en un banco de plaza.
Era una tarde fría de invierno berlinés y, sin temor a reprimendas, tallé tu nombre sobre la madera del asiento donde estaba. La F, furiosa, corcoveando hacia los costados como lo hacían tus besos. La E, de espera, esa misma que nunca quise sentir de tus relojes. La D, diabólica como tu mirada desde abajo, como esa mirada mezcla de ángel y demonio que tenías al devorarme.
Allí estabas, con cada una de tus letras esculpidas en una plaza de Kreuzberg. ¿Te diste cuenta? ¿Sentiste algo especial ayer a la tarde?
Miré tu nombre escrito tan cerca de mi mano, tan cerca mío. Un escalofrío me recorrió la espalda. Después de dibujar estrellas al rededor de tu nombre, después de llamarte por enésima vez, después del después de todos los días que pasaron, aún así, aún en la distancia, ahí estabas.
Pero la naturaleza es implacable, y la lluvia que comenzó después, lo borró todo.
viernes, 16 de noviembre de 2018
Los primeros 10 días
![]() |
| Foto tomada en la estación Schöneweide |
''I chase the wind of a prism ship
to taste the sweet and sour.''
–The Court Of The Crimson King, King Crimson
Hace días que algunos me piden apreciaciones por escrito sobre Berlin. Hace días, también, que no puedo escribir prácticamente nada. Sin embargo hoy, entre el sol matutino y el mate (sobre todo porque ayer me compré 1 kilo y medio de La Merced, JUSTO la yerba que siempre tomo siempre, para que nunca me falte) es que pude sentarme a escribir y darle forma a una nota pendiente que saldrá en Baires Digital pronto; una de esas notas/entrevistas que me gustan donde indago en lo profundo de un lugar y de, en este caso, un espacio de arte. Terminé la nota y me puse a pensar que podía contarles sobre estos 10 días acá.
Un poco sigo sin palabras y otro poco sigo sintiendo ''nada''. El nada es entre comillas porque no es literal, lo que siento en realidad no lo puedo poner en palabras; es raro pero es en serio: no puedo. Yo, la niña palabras, la niña a la que todo le encuentra la forma y el modo, no sé como decir lo que siento y tal vez, entonces no sienta. Realmente me siento como si no sintiera nada especial. Es algo extraño y es una sensación que jamás había tenido, pero también estuve aprendiendo de eso, de no sentir y que esté bien.
Hace unos días, antes de venir, creo que desde el 2 de noviembre (viajamos el martes 6) es que ya me costaba sentir. Me decían ¿estás re ansiosa? y yo ''no, para nada'' ¿estás a mil maquinando? y yo ''no, vengo súper tranqui''. El día de la presentación de ''Los desiertos efímeros'' en Esfera me preguntaban lo mismo y yo dije casi todas las veces: ''estoy contenta y tranquila''. Y así estaba, contenta y tranquila. Esa tranquilidad se mantuvo (y se mantiene) a diario. Creo que mi mente no se estresó pero sí mi cuerpo, porque me enfermé allá y al llegar acá. Nada grave, obvio. Acá anginas, producto de que el primer día, no sabía bien el sistema de abrigo y desabrigo. No sentir también es una forma de sentir y fui descubriéndola y entendiendo por qué me pasaba.Todo esto también creo que tiene que ver con el resabio de cosas que voy comprendiendo y son muy personales, pero que fui entendiéndolas una a una y ahora comprendí más por qué las cosas se fueron dando de este modo.
En otro orden de cosas ayer viajé en tren y sola por primera vez. Me sentí bien. En mis auriculares sonaba Nirvana y el fondo era trash y punk, desde la estación Schöneweide camino a Alexanderplatz. Fueron solo 6 o 7 estaciones pero sentí algo muy lindo durante ese tramo, primero por llegar a destino sin problemas y segundo, por la paz del instante y por la soledad acompañada de música y sentir, en ese ratito, que todo iba inmensamente bien. Sonaban lindas canciones de Cerati, Los Redondos y Las pelotas y me sentí como en casa. Todo esto que vivo desde hace 10 días es una oportunidad para crecer y para avanzar hacia el lugar que más quiera, eso es lo que tengo en mente y muy claro. Pulsos efímeros, así son las cosas.
La música perfecta para este texto, es esta: https://www.youtube.com/watch?v=gvCmtHDDuu0
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