Mostrando entradas con la etiqueta fiebre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fiebre. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de agosto de 2018

Fiebre ucraniana

Daria Hlazatova
El cuerpo afiebrado. Los cristales rotos. Las astillas de los vidrios quemándome las manos. El cielo cada vez más gris. A lo lejos una incipiente lluvia gotea por en mi nuca y se desparrama por mi espalda. Sangrante, como un tendón recién cortado, la gota se hace saliva en mi cadera y allí, por la curva, se detiene. La temperatura sube, asciende, se contagia hacia todo el cuerpo. Mis manos no pueden escapar del susurro de tu voz. Y yo me pregunto ¿hasta dónde? ¿hasta cuándo? ¿cuántas veces más caeré en tus mismas trampas? arrebatos que me invento para salir del tedio, para descansar de la vida, para sentir que, de a poco, se aproxima la sed que es todos los fuegos que tuve de vos. 

martes, 23 de agosto de 2011

Silencio


Las palabras del silencio, las que se llevan tu voz.
Las que por lo bajo, me dicen que confíe, que no me preocupe, que todo va a estar bien.
Las únicas y dulces palabras, que no salen de tu boca por temor a arriesgarte.
Entro en una especie de fiebre, colapsa mi gesto tranquilo para volverse inquieto un rato.
Te pido más, te ruego.
Me pedís tranquilidad. Yo te pido respuestas.
Me pedís tiempo. Yo te pido acciones y palabras, y más palabras.
Y la fiebre por hablar o escribir no cesa.
Me callo. Consumo silencio.
Silencio en el desayuno, el almuerzo, la cena.
Silencio en el mate, en las tostadas y en la ropa.
Silencio, que se esconde en mis entrañas y no me deja ver la luz.
Silencio que calma, que espera.

Pero yo te pido respuestas y vos, me pedís tranquilidad.


La foto es propia, jugando con luces y sombras

miércoles, 6 de julio de 2011

Desencuentro.


El tiempo nos llevó a desencontrarnos.
Alguna vez, creo que supimos atascar las miradas sólo desde el interior.
Hoy creo que la distancia, el pasado, nuestro presente sin nosotros y la absurda deuda de vidas lejanas- o quién sabe que- nos aleja y nos corroe.
Supimos ser semilla de nuevo encuentro, manantial aún cuando no había más ríos que morder y sobre todo brisa de cálido verano entre las olas de la costanera y por algún torrente de espinas extraño, quizás acumulado hoy sin red, somos sal sin decantar. La escoria de las migas, el pan verde de tanto esperar.
Anochece y el sol quieto espera volver.
Adiós corazón de ojos café y música irremediablemente popular.
Se oyen desde lejos las campanas de las 12 madrugadas sin tu amor.

viernes, 8 de abril de 2011

Fiebre


Acobardando las ganas, la delicia llegó al fin.
Tu beso en mi mejilla, plantó una vez más, aquello que hace años, dijimos: "jamás pasaría"
Un dolor, una caricia, un poco de sexo entre la piel y la fiebre derribando el cielo de los dos.
No hubo despedida ni flores en el ayer, hubo lo que hay hoy, un manto inerte de presencia quieta, de llama ardiendo levemente hasta extinguir la mordida de la piel.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...