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martes, 16 de julio de 2019

Balazos y poesías

Foto: Pietro Rampazzo 

Te di tantos balazos como poesías,
tantas noches de amor, como de agonía,
te di la facilidad de que me mientas en la cara,
mientras ponía la otra mejilla.

Te di tantos suspiros como chupitos de tequila,
tantas tardes de ignorarte, como de buscarte,
te di cada fragmento de mi cuerpo, cada segundo de mi tiempo,
mientras por otra corrías.

¿Qué espero de mí?, me pregunto
¿Qué espero que hagas o que digas?

Prometí no volver a escribir de vos,
no volver a pronunciar(te) mío,
a proclamar entre palabras tu nombre escondido.

¿Cómo detener la neblina?
¿En qué vida, mi vida?
Y tantas otras más.
©Angie Pagnotta-Depersia

jueves, 11 de octubre de 2012

Me dije basta


Yo me fui de vos. Y mi alma cerró la puerta.
Yo me fui de vos. Y mi cuerpo dejó de amarte.
Yo me fui de vos. Y mis ganas se pulverizaron como la arena.
Yo me fui de vos. Y mis besos decidieron no encontrarte.
Yo me fui de vos, y al irme, me dije basta.

miércoles, 27 de julio de 2011

Oliverio y Ana


Lamía el pedestal con los mismos nudos de siempre. Él sólo producía gemidos y contracciones de excitación. El péndulo giró en torno a sus labios.
La calesita giraba dentro de su garganta hasta ahorcarla.
Abrió las piernas y comenzó a devorar su sexo sediento. La dama que poco sabe de silencios, interrumpió la mirada con la lengua, mordiendo los labios de su hombre. El pudor de las piernas lo atraían como imán. Lejos e inmóvil lo atrapaba.
La rosa paciencia ardiendo en tempestades.
Es el morbo lo que da aliento a sus miradas. El morbo oscuro de lamerse mutuamente sobre sí mismos hasta bifurcarse.
- Que se pegue mi lengua en tu cuerpo pero para siempre! gritó Oliverio rendido.
- Ningún espasmo es para siempre, a menos que los dos sepamos volar, retrucó Ana.
La cama nublada, las sábanas enfermas de fluidos y sudores, la poca luz que entraba por la ventana los encontró desnudos y entrelazados.
Una gota de amor los invadió repentinamente, pero sólo Oliverio sabía cuan duras eran las dagas del adiós en cualquier despedida.

Texto inspirado en el amor, pero también en la película El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela. La foto que acompaña es una captura del film.

viernes, 8 de abril de 2011

Fiebre


Acobardando las ganas, la delicia llegó al fin.
Tu beso en mi mejilla, plantó una vez más, aquello que hace años, dijimos: "jamás pasaría"
Un dolor, una caricia, un poco de sexo entre la piel y la fiebre derribando el cielo de los dos.
No hubo despedida ni flores en el ayer, hubo lo que hay hoy, un manto inerte de presencia quieta, de llama ardiendo levemente hasta extinguir la mordida de la piel.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...