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domingo, 14 de octubre de 2012

Pasado y aprendizaje


Parece ir hasta el final, parece perderse en el tiempo.
Su imagen persiste todas las imágenes posibles, y avanza, y va.
Parece pedir más, no quedarse conforme con el dolor causado.
Sus uñas/garras atrapan muchas presas, pero esta vez, no seré una más.
...
Ella castigó los recuerdos en mi mente y ya nada la hará brillar (lo cual es cierto, y acepto)
Yo martiricé algunas de sus creencias -que aunque son equivocadas- son para ella un dolor real. (lo cual asumo y entiendo)
Ella asumió una realidad que cree cierta. 
Yo asumo la realidad que creo pero también acepto que esa realidad sea producto de lo que cree.
Ella irá por su camino.
Yo iré por el mío.


TODO PASA


jueves, 18 de agosto de 2011

Jimena


Ella se cree coqueta y feliz.
Circula por la vida con ese aire de mosquita muerta y sabelotodo.
Desfila por los pasillos haciendo preguntas tontas-huecas sin sentido.
Sonrisita falsa, una enorme casa minimalista/pop y unos cuantos centímetros de literatura en castellano, portugués e inglés - por si acaso y por las dudas - desparramados en su biblioteca flotante comprada en Palermo Soho o Las Cañitas.
Ella es excéntrica y peligrosa. Con sus juicios de valor a flor de piel, con su perfumito importado y sus blondos cabellitos de oro y rubí volando en el viento, apestando frivolidades.
Rodetito desinteresado, camisitas de lanilla yankee y un lápiz en la boca simulando ingenuidad.
Palabras tontas salen de su boca, palabras llenas de infantilismos y caprichos que devoran los corazones de los hombres patéticos, que la ven como presa fácil.
Ella es coqueta en sus enojos y a la vez mezquina.
Sabe tanto pero tanto, que teme no poder decirlo y por si acaso, grita, balbucea y explica sus inmensos orgullos culturales.
Se cree culta, digna e interesante, pero su perfume huele a sardinas enlatadas, aunque pretenda vestirlo de inteligencia y bondad.
Malos poetas la prefieren por su piel, hombres encaprichados desean sus tibias voluntades, pero ella solo se refugia en sus manos para abrazarse todas y cada una de las noches, para poder llorar sus miserias color plomo.
Oh, triste y lejana Jimena, triste y pálida soledad entre soles de cristal, triste y sola llorarás.


La foto es propia, jugando con las luces y la oscuridad.

miércoles, 27 de julio de 2011

Oliverio y Ana


Lamía el pedestal con los mismos nudos de siempre. Él sólo producía gemidos y contracciones de excitación. El péndulo giró en torno a sus labios.
La calesita giraba dentro de su garganta hasta ahorcarla.
Abrió las piernas y comenzó a devorar su sexo sediento. La dama que poco sabe de silencios, interrumpió la mirada con la lengua, mordiendo los labios de su hombre. El pudor de las piernas lo atraían como imán. Lejos e inmóvil lo atrapaba.
La rosa paciencia ardiendo en tempestades.
Es el morbo lo que da aliento a sus miradas. El morbo oscuro de lamerse mutuamente sobre sí mismos hasta bifurcarse.
- Que se pegue mi lengua en tu cuerpo pero para siempre! gritó Oliverio rendido.
- Ningún espasmo es para siempre, a menos que los dos sepamos volar, retrucó Ana.
La cama nublada, las sábanas enfermas de fluidos y sudores, la poca luz que entraba por la ventana los encontró desnudos y entrelazados.
Una gota de amor los invadió repentinamente, pero sólo Oliverio sabía cuan duras eran las dagas del adiós en cualquier despedida.

Texto inspirado en el amor, pero también en la película El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela. La foto que acompaña es una captura del film.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Sala de espera


Ella sentada. Él de pie.
Ella soñando. Él despierto.
Ella muda. Él esperando arder.

Silencios.
Besos.
Suspiros.

Él esperando. Ella impaciente.
Él extrañando. Ella ya olvidó.
Él sin energías. Ella vital.

Suspiros.

jueves, 20 de agosto de 2009

Fiebre


Acobardando las ganas, la delicia llegó al fin.
Tu beso en mi mejilla, plantó una vez más, aquello que hace años, dijimos: "jamás pasaría"
Un dolor, una caricia, un poco de sexo entre la piel y la fiebre derribando el cielo de los dos.
No hubo despedida ni flores en el ayer, hubo lo que hay hoy, un manto inerte de presencia quieta, de llama ardiendo levemente hasta extinguir la mordida de la piel.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...