Mostrando entradas con la etiqueta alter ego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alter ego. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de agosto de 2018

Fiebre ucraniana

Daria Hlazatova
El cuerpo afiebrado. Los cristales rotos. Las astillas de los vidrios quemándome las manos. El cielo cada vez más gris. A lo lejos una incipiente lluvia gotea por en mi nuca y se desparrama por mi espalda. Sangrante, como un tendón recién cortado, la gota se hace saliva en mi cadera y allí, por la curva, se detiene. La temperatura sube, asciende, se contagia hacia todo el cuerpo. Mis manos no pueden escapar del susurro de tu voz. Y yo me pregunto ¿hasta dónde? ¿hasta cuándo? ¿cuántas veces más caeré en tus mismas trampas? arrebatos que me invento para salir del tedio, para descansar de la vida, para sentir que, de a poco, se aproxima la sed que es todos los fuegos que tuve de vos. 

martes, 7 de junio de 2011

Ana espera el día.

Mi alter ego se llama Ana.
Ana es una mujer correcta, diplomática, de su casa y sobre todo pulcra.
Su infancia fue moderada entre cariño y tareas, sus años mozos correspondieron a un sólo hombre llamado Mario.
Ana se recuesta sobre sus libros, vencida por el sueño. Estudia literatura y abogacía, ya que prefiere elegir el mismo camino que su padre.
Para no revelarse con su lado materno, Ana aprendió a tejer al crochet y también con ajugas, sabe lo que es el punto cruz, el baño maría y hasta cuál es la mejor lana.
Conserva un trabajo como secretaria en un estudio jurídico, sólo porque sabe que ahí puede armar su camino en el mundo de la abogacía.
Los fines de semana, durante la noche, prefiere el cine o el teatro. Pasea por la plaza los domingos y saca a pasear a su perra "chicha", todas las noches.
Ana busca leer y prefiere novelas femeninas con una cierta pizca de erotismo. Ana busca un amor que la despierte del todo, sueña sólo dormida y espera cada día salir al sol.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...