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lunes, 17 de septiembre de 2018

El árbol del corazón

PH: Angie Pagnotta


El árbol de mi amiga Tatiana tiene forma de corazón. Como ella, que se brinda y abre su intimidad a un pequeño y selecto grupo de privilegiados. Que linda es la sensación de recién conocerte con alguien y sentir que ya te encontraste y te conoces, la gente del “lapsus“ que no teme al lapsus...esa gente tan querible. Tatiana nos unió por esos hilos invisibles que nos conectan, así suceden las mejores cosas. 
Mi cabeza se va un instante y miro hacia adelante y me digo: “que cagada, que justo ahora....”, a veces tengo esa sensación de llegar tarde a una fiesta que se puso buenísima pero ya termina, o como cuando te dicen ¿probaste la torta? Y decís que no y te miran con lastima para rematar con un “la cocinó Francis Mallman”. 
Una sensación de KEEEE me invade por momentos. Pero justo ahora, casi, tal vez, esto es así. 
Y tal vez mañana desde alguna calle impronunciable de Berlín recuerde el árbol y el corazón de Tatiana, así como también el corazón de todos los que amo, admiro y quiero. Tal vez en ese momento piense que todos ellos están ahí, también, latiendo conmigo. 

jueves, 23 de agosto de 2018

Hoy fui feliz


Hoy fui feliz y es insoportable. Tener la sonrisa anclada en la cara. Mirar todo con una ternura inhóspita. Alargar la cara hacia los costados con una media sonrisa tibia y equivalente a una manta en invierno, tener el tic de los ojos sonrientes, elevados, drogados de caloventor y confortabilidad extrema. La sola idea de felicidad, ese borde entre lo que no existe y se construye, ese limbo cuasi sutil donde vos y yo coexistimos en un mismo plano físico, me perturba. La idea, casi escabrosa, de alejarse –del todo– del dolor ¿existe?
Quizás todo esto está en un plano paralelo a la realidad y mi felicidad fue ficción, quizás nada de todo esto/eso pasó y, así, este pequeño caos que siento se me pase esta noche cuando me meta en la cama, cierre los ojos y lentamente caiga en la cuenta de que sigo engrapada y el gato es mi único enfermero.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...