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viernes, 15 de marzo de 2019
El mapa perdido
Un mapa como territorio de verdades,
como terreno decible de lo imposible,
allí están fijados tus desplazamientos en una y otra dirección,
allí, también, permanece el deambular de aquel hombre de mirada atrapante,
o el otro, el de pantalones color café que tanto te gustaba,
así como también la suma de besos que se dieron con F. en aquel viejo y derruido hotel,
o las caricias secretas de L a medianoche,
o incluso el resabio de la textura de los besos de M,
ternura y textura,
ternura y miel.
Cada paso, cada huella, cada mirada: todas son territorio de algo más,
de la sed,
de lo prohibido,
del deseo,
de la espera,
de las ganas
(y ese es el motor, siempre el motor)
GANAS, y en mayúsculas,
porque de nada sirve una boca carnosa sin caprichos.
jueves, 18 de octubre de 2012
Los días y las noches. Las noches y los días
Días en los que se cree que todo está perdido.
Noches en las que se persigue una quimera, aunque sea por el mórbido placer de sentir esperanza.
Días en los que se siente que nada pasa, incluso aquellas cosas que son pasibles de suceder.
Noches en las que una sola demostración basta para querer seguir adelante
Días en las que se confían los sueños al mundo de las preguntas.
Noches en las que la propia confianza avanza con buenos deseos.
Días en los que es mejor terminar el mundo de un plumazo.
Días y noches en los que es mejor quedarse sólo con el amanecer, tratando de reconstruir y mejorar el alma.
lunes, 11 de junio de 2012
Extremos encontrados
Escribo desde el callejón, pero escribo.
Dibujo desde la palma hasta el centro del mundo, para encontrarte.
Recupero entre las sombras pedazos de vos.
Me intento encontrar para desnudar el velo. Acaricio, intuyo, callo.
Destapo tus silencios con mis mimos. Me acomodo, me enjaulo, me encierro y vuelvo.
Aparece el deseo, se revierte, se convierte, se calla.
Vuelve. Volvemos y son las 5, las 7 y las 12: termina el encanto.
Acaricio el techo de tu espalda, acaricio aquella sombra que dejas cuando te vas, repito, muerdo, vuelvo.
Escribo desde el callejón, pero escribo.
Dibujo tus manos en mí, pero prometo no resignarme más.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Lo que verdaderamente será.
No pensar sólo en la lucidez a la hora de decidir algo y creer inevitablemente en la cordura de la elección que se tome. El abastecimiento de las ofertas, la cruda necesidad de demandar y el entrañable sentimiento nostálgico que dejan algunas decisiones permiten abrir la coyuntura entre lo que queremos y lo que - finalmente - hacemos.
En este juego a veces perverso de ideas, lo mejor que podemos hacer es atravesar el miedo y enfrentar lo que las ganas (pero las verdaderas) tengan necesidad de cumplir. Así, y no de otra forma, llegaremos a una satisfacción inmediata que vale más que un insolente fracaso posterior.
La foto es propia, tomada hace unas semanas en La Plata
viernes, 12 de agosto de 2011
Encantamiento por distracción
El camino de la distracción permite visualizar distintos panoramas pero a veces sin resultados eficaces.
Una crítica y pura razón lógica se desprende de las neuronas, intentando movimientos por repetición.
Atravesamos los días, que son segundos y parpadeos. Visualizamos lo prohibido, lo lejano, lo inalcanzable. Se transforma la ansiedad en deseo, se prometen juegos eternos, se abren caminos opuestos...
La sinapsis y el pragmatismo, se disuelven con los sentimientos.
Es que, las emocionas juegan tan fuerte en las miradas que dejamos de pensar en qué se posan los ojos.
Es que, las emocionas juegan tan fuerte en las miradas que dejamos de pensar en qué se posan los ojos.
martes, 3 de mayo de 2011
Lucha de cuerpos durmiendo

Las manos, el lazo, sus ojos poderosos de dragón.
Ese encastre de almas y la lucha de los cuerpos vestidos y sinceros.
Lo justo, lo entero, lo completo de su ser y no de otro.
Aquello que reclamo en mi interior, que es, sin dudas lo que deseo.
Si pudiera levantaría un aro de luz inmenso para atraerlo o lo encontraría en el pasillo de los sueños para decirle...algo. No sé QUE, pero algo. El sólo pensar en ese momento me paraliza y me enciende.
¿Cómo acortar la distancia? ¿cómo enclipsar sus sueños bestiales? ¿cómo captar el fuego piadoso de su boca y su pronunciación?
La sed que mueve montañas quietas, el invierno, el otoño, el tiempo y la lejanía generacional. Hay luz e impulsos pero también cordura y miedo. ¿qué será de sus ojos bermellón? ¿qué será de la luz encantada de su vientre?
Los ojos sabios, el pelo con cristales, la chispa quieta.
Quizás los cuerpos luchen juntos cuando son mutuamente sinceros, o tal vez sea una lucha con uno mismo...
jueves, 14 de abril de 2011
Sexo tibio

Las manos apretando el vacío, la bomba del cuerpo a punto de estallar en cualquier lado.
Los labios buscando más bocas para besar, buscando la piel para morder el después. Placer infinito al verte en las orillas, naufragando entre los pliegues y las sombras.
Respiración que no alcanza, que nunca es suficiente.
Al final del extremo empezó a brillar un segmento de aire con gusto a frutilla agria.
Un trago de vino, y seguir como si nada, asechando tu cuello e incidiendo en tus manos que piden mas sexo tibio.
Gotas infinitas circulando por la espalda, mi cadera se contrae y se extiende para alcanzar el ritmo de los dos, la boca se pone tensa y los labios esperan el brebaje.
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