miércoles, 30 de diciembre de 2009

Todo llega


Después de entender que todo pasa, me doy cuenta también que todo llega.
No tenía casi ninguna esperanza de que me sucediera algo bueno al finalizar el año, sin embargo, una persona hermosa que hace dos meses me acompaña me dio todas las llaves de nuevo, y me siento acompañada, contenida y sobre todo amada.
Es increíble como cambian las cosas con otra perspectiva. Acá parada no entiendo como pude pararme en otra realidad, tan dolorosa y distinta al presente.
Antes era cuestión de sostener una estructura a cualquier precio, debía amarlo, debía estar con él, debía compensar mis errores (provocados por sus motivos), de la forma que sea. Hoy, no hay errores, ni males, ni pesadillas cotidianas. No hay planteos, ni cuestionamientos, ni celos enfermizos. No hay control sobre mi persona, ni reloj de llegada. No hay caras y pensamientos negativos, ni rechazo, ni falta de tacto para lo ultra sensible.
¿Y cómo fue vivir con todo eso? y ¿cómo es ahora vivir con todo esto?
El cambio es positivo. Se cierra una puerta, se abren mil ventanas.
Después del todo pasa, existe el todo llega.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Balance II

Cerré la ventana para no ver el sol. Abrí las puertas de mi alma ante algunos ojos.
Crucé los dedos por mi suerte. Lloré por amores que creía haber olvidado.
Jugué conmigo. Me emborraché. Leí algunos libros. Me alegré con algunas noticias y me entristecí con otras.
Compuse canciones mientras me bañaba. Imité la voz de Bunbury y de Sabina mientras me duchaba.
Me miré desnuda en el espejo varias veces. Tuve miedo cuando me robaron. Me desperté llorando. Volví a mi infancia en algunos recuerdos.
Fumé cigarrilos, pensé en mí, me olvidé de mí.
Pelié por causas perdidas (varias). Tuve ganas de trabajar y de dejar todo para siempre.
Amé, lloré, amé y llore.

Balance

Perdí muchas cosas. Gane este último tiempo muchisimas más.
Dejé besos al viento, pedí cosas imposibles, me enojé cuando no pude concretar cosas que quería.
Patalié, me alegré, disfruté de cada sonrisa y cada gota de aire.
Me alejé del dolor, de aquellas cosas y personas que me hacían mal.
Traté de no encontrar los recuerdos que me llevaban constantemente a la memoria de mi mamá-
Me llevé 3 materias de la facultad, dejé un noviazgo de casi 9 años, volví a ver a mis amigas que tanto necesitaba.
Perdí y mal gasté mucha plata. Aprendí a escribir un poco más, a perderle el miedo al decir.
Di besos sin sal, besos amargos, besos de piel y besos de amor.
El corazón perdió el miedo, los ojos brillan ahora un poco más.
La garganta se hace un eco cuando quiere gritar aquella verdad que todavía guarda.
Aprendí a no ilusionarme más por los demás, a no esperar nada, a dar sin que importe el después.
Silencié lo que no podían escuchar, no lo que no quería decir.
Rompí un par de corazones, lloré por lo perdido, por lo que ya, lejos está.
Me alegré por haber encontrado el amor de nuevo, por estar y ser como soy.
Por no taparme más, por ponerme lo que quiero, por sonreír o llorar si tengo ganas sin que importe que "tengo" que hacer. Dejé las máscaras y disfraces sólo para el escenario.
La diplomacia todavía espera que tome su curso intensivo para aprender a usarla.
Dibujé y escribí miles de servilletas con tu nombre, trivales y canciones nunca cantadas.
Traje de nuevo la guitarra para ver si pasaba algo.
Volví a besar cerrando los ojos en serio, me maquillo sólo para un hombre, beso sólo por ganas y amor.
Aprendí a decir te amo sin miedo, a no intentar aparentar más, a ser libre, natural y sincera como siempre quise y soy.
Perdi, negocié, jugué, compré, salí, sentí, sufrí y ...finalmente, soy feliz.

La misma piedra que hubo siempre


No se fue esperando nada. Simplemente dijo adiós.
No pesa, ya no. El hombre de ojos café cerró la puerta para siempre y allí lo dejé ir.
Debajo de la piedra estarán los lindos recuerdos.
No me arrepiento, ya no.
La distancia deja huellas de hielo entre nosotros, huellas inmensas de hielo eterno.
Debajo de la inmensa piedra se esconde apenas un retazo de los buenos momentos.
Lejos, muy lejos quedó la amargura.
Allí estarás, bajo la misma piedra que hubo siempre.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Después y ahora


Después del miedo y el respeto, vino la confesión.
Se tenía que dar, no podíamos forzar la situación. Teníamos que ser precavidos, no podíamos arruinar nada que fuera nuestro.
Tuvimos miedo, queríamos respetar las posibles heridas de los demás.
Teníamos ganas también, por eso estamos juntos.
El tiempo dijo la verdad, el destino está ahora acá y somos felices que es lo principal.
Ya no recuerdo hace cuanto no lloro y no dejo de sonreír porque tengo un gran amor que me acompaña y me hace sentir especial.
El destino está ahora acá. Después del miedo y el respeto, vino la confesión.
Después y ahora hicimos lo que pudimos.

Poema 4 . Pablo Neruda


Poema 4

Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinado.
Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.


Pablo Neruda

Foto: Costanera de Buenos Aires - Septiembre 2009

miércoles, 23 de diciembre de 2009

A la espera del mar


Contemplando el mar, no esperaba nada, ya todo se había ido con la última ola.
No existía salvación ni abismo que cruzar. No había más juegos que deducir de esta realidad.
Allí estaba Ernesto, quieto y lúcido como siempre. Deseando forjar un destino sin fronteras, temiendo la soledad del encuentro y aguantando las decisiones incorrectas de los demás.
Ahí también esperaba el mar, cautivo, sin formas definidas sólo las del gusto de las olas que balanceaban la rutina hasta reposar.
Y Julieta enamorada, peinaba su cabello hasta lucirse aún más despampanante. El leve movimiento de la mano y el atardecer de fondo atrajeron a Ernesto. Un beso más, pensó.
Las manos se unieron, los labios siguieron el mismo camino y se juraron como siempre felicidad para navidad y fin de año. Casi planeado, casi por casualidad, sus miradas se cruzaban en diciembre a la espera del mar.

Las vueltas felices


Se cerró una etapa. Comenzó otra.
Las vueltas que uno mismo encausa en el destino acompañan los sentimientos de hoy.
No es que todo tiempo pasado haya sido peor, sino que por fin hoy siento la libertad que antes no sentí jamás.
No necesito ya que los demás aprueben mis decisiones y tampoco me empeño por caer bien o conformar. Ya no necesito demostrarle a nadie lo que soy, ya que mi personalidad está a la vista y sé que a todos no les gusta, pero es así como debe ser.
Lejos quedaron los reproches de mis actitudes, no sé si es por que estoy actuando como siempre lo hice, con la sinceridad y el sincericidio que me caracteriza o porque también encontré un hombre que ya no me cuestiona, sino que me acompaña y cuando disiente lo hace de la mejor manera.
Lo que queda en claro por estos días es que encontré lo que necesitaba y no me arrepiento de nada, sólo de haber perdido un poco el tiempo.
Mi amor de roble me acompaña y nada que me haga más feliz.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Reloj sin memoria


Decían si no era pronto. ¿Pronto por qué?, me pregunté. Cada persona tiene sus tiempos, no se elige a veces en qué momento suceden las cosas, sólo ocurren. No puedo ni quiero pensar en tiempos ni perdidos, ni ganados. No es importante el reloj, ni lo que está bien o mal, sólo me importa lo que siento y lo que creo, es lo mejor.
Hay certezas que no se explican con palabras y tampoco debo defender mis ideales ante los ojos acusadores de nadie. Quién me comprenda entenderá el por qué y si es pronto o no, no tiene la más mínima importancia.
El destino tampoco reconoce relojes y nadie lo cuestiona.

Agradecida


De a poco se arma en mi corazón la forma del amor que tanto soñé.
Estando con vos, no necesito nada más. Me hacés feliz, me completás, me llenás y sobre todo me dejas ser como soy.
Cuidás de mí, estás atento a lo que quiero, a lo que tengo ganas de hacer, a mis gustos.
Me complementás, aprendo de vos, me iluminás.
Sonrío gracias a tus chistes, tu sentido del humor, tus picardías.
Me escuchás, opinás humildemente y con criterio, me mejorás las ideas, aportás tu dosis de vos en todo lo que tengo y lo que deseo.
Con vos me elevo, siento libertad, respiro, soy libre.
Soy yo con vos y con los demás, soy, y puedo ser sin pensar en quedar bien o mal, en si es apropiado o no que diga o haga algo.
Gracias amor, por estar siempre latente en mi corazón y en mis sonrisas.
Amo lo que sos y te amo por lo que somos juntos también.
Gracias, porque gracias a vos, volví a sonreir.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Intentar, siempre intentar


El viaje que inicié me determina pocas cosas, o simplemente las necesarias para vivir.
No necesito más que mi cuerpo y mis ideas claras para ser feliz.
En un instante puede cambiar todo, pero también se puede modificar la vieja estructura que casi por inercia, se instaló en mi sistema digestivo y en mi corazón durante años. Los nervios jamás saben callar y esta vez estallaron.
Siempre hay algo mejor, pensé. De todos modos cuesta intentar ver cuan mejor o peor puede ser aquello desconocido. ¿Y si nos damos la cabeza contra la pared?. ¿Y si pasa lo contrario?. La única esperanza que encuentro para pensar es que el NO lo tenemos de antemano ganado.
Intentar es una buena forma de ir perdiendo el miedo al intento. Por eso, aunque mi estomago se retuerce, aunque mis manos transpiren y mi corazón palpite a dos mil revoluciones, intento.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Deseos


A veces quiero irme y volver a mi lugar. Quiero también trepar edificios, y saber qué es volar.
Sueño muchas noches que encuentro a ese hombre, y consigo hacerle suplicar un beso. Me veo decorando una casa con ventanales y paredes puramente blancas. Acaricio mi panza de unos 5 meses de embarazo. Me veo llegando a la torre Eiffel y sacándome una foto desde París. En un cuaderno nuevo escribo un emocionante discurso que leeré al recibir un premio por mi libro titulado "Todo pasa". Tendré mi primer hijo, Marcos, luego la niña Julieta. Mi marido sabrá abrazarme, darme aliento, contenerme y hacerme sentir espléndida todo el tiempo. Compraremos un barco en el que podamos navegar juntos. Voy a plantar un árbol inmenso que se llamará Ernesto. Un carlino pug y un bulldog nos esperan en la puerta de la casa. El vestido de novias pasa para mi hija, le gusta jugar a disfrazarse, tal como lo hacía su mamá.

jueves, 17 de diciembre de 2009

El vaso


El vaso estaba medio lleno. Ahora no llega ni a un dedo de agua. El vaso, incluso, se tomó vacaciones y ya no está mas.
Todo lo positivo quedó postergado hasta el próximo año o con suerte, próximas horas.
No se puede todo, anticipó mi amigo Damián. Todo pasa y todo llega, le retruqué yo, con ese optimismo ciego con el que a veces estoy.
Ahora me pregunto si realmente todo llegará.
"Este año fué el peor de mi vida", ideal para titular la tapa de alguna revista del corazón.
Veremos que pasa, como sigue esto, hacia donde voy y en dónde estaré.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...