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martes, 21 de mayo de 2019

Un poema para alguien que dice demasiadas cosas bonitas y, también, demasiadas cosas tontas



Toda la vida fuiste una mierda.
Una sombra de vos mismo.
Un lugar áspero donde acurrucarme.
Aún así, ahí estaba.
Aún así, me buscabas.
Aún así, te encontraba.

¿Qué se puede hacer cuando no hay silencio? Decir las palabras indecibles, decir lo que no debería decirse y hacerlo voz.

Quizás vuelva a tropezar con vos, con la piedra de tu boca.
tropezar de nuevo, sí,
pero no caer.

No más.
©Angie Pagnotta-Depersia


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El poema también podría llamarse Brindo por tu ausencia.

martes, 25 de septiembre de 2018

El no decir que se convierte en imán


Imagen Liudas Barkauskas

Ella sale de la escuela y él la espera en la esquina fingiendo varias cosas: que el cierre de su mochila se trabó e intenta destrabarlo, que acaba de despedirse de su grupo de amigos, que recibió una llamada y recién terminó de hablar...cualquier excusa infantil es buena, cualquiera que le dé los minutos que demora Agustina en salir a la calle.

Van caminando juntos por la avenida porque vivir cerca les sirvió de excusa. Para él no importan los autos, los semáforos, los ruidos: nada. Todo su universo pasa por contemplarla, por ver cómo se corre el pelo negro y pesado hacia la oreja, por ver como abraza la carpeta que lleva en las manos y aprieta hacia su pecho, por sentir su olor a vainilla desprendiéndose a cada paso que da, por notar sus piernas flacas y un tanto chuecas al andar, por sus pasos cortos pero ligeros...todo le parece encantador. Pero no dirá nada y, al contrario, dirá todo lo que no piensa sólo para despistarla.

Lo que no sabe nuestro Romeo, es que ella no es de las que adivinan las falsas señales, no sabe que al comportarse así, ella afirmará su teoría de que Federico es un pesado que prefiere caminar con ella para no ir caminado solo, y nada más, nada de nada. 

El no decir se convierte en imán, el no decir los convierte en silencio, en lo que los repele, en lo que los aleja. Incluso cuando ella preferiría caminar escuchando música, ha llegado al punto en el que el metro ochenta de él la conmueven, la inquietan y la intrigan. Federico, pronuncia Agustina para sí y lo siente, lo ve, lo quiere....así de despistado, de despeinado, de torpe y de inteligente. Tan brillante para algunas respuestas y tan lumpen para hilar los sentimientos, piensa ella, levantando las cejas sin que él lo note.

Pero aún así y pese a todo, su relación se alimenta de falsas señales, de desvíos, de frenadas, de silencios. ¿Y si se hace tarde? ¿Y si nunca más se encuentran? ¿Y si se encuentran pero tarde?
Nadie sabe hasta donde llegan los imanes. 

domingo, 15 de julio de 2012

Se suponía




Se suponía que esta noche ibas a llamarme. Se suponía también que más tarde nos veríamos. Tal vez ibas a acostarte con tu mujer para luego escaparte o directamente le blanquearías que saldrías de urgencia: que nuevamente tu amigo Diego, el cirujano, tuvo un imprevisto y no pudo ir al hospital.
Se suponía que hoy hubiéramos estado juntos. Que la cena que cociné la íbamos a disfrutar los dos. Que vos traerías helado, que yo destaparía el vino. Que me convidarías de tus cigarrillos y yo te daría un masaje. Se suponía que esta noche ibas a llamarme y estaríamos juntos, pero un mensaje de texto me alertó del problema de tu amigo Diego, el cirujano,  y que hoy de imprevisto, tenías que ir vos al al hospital.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...