Su caminata disimulaba poco su estremecimiento. Los ojos de Juan se depositaron en sus caderas, en la contorsión perfecta que ejercían al caminar. El sexo del hombre despertó en un oportuno latir. La caminata de esa mujer lo enloquecía, aún con los nervios que delataba su interior. Un suave vestido de seda blanco cubría un hombro y era tan corto que no llegaba sus rodillas. Aquella figura tímida, sumisa y sensual lo excitaban. En el precipicio del pantalón que vestía acontecían extrañas verdades. La mujer, ya no podía controlar su mirada aunque era algo tímida sabía perfectamente que quería y sabía también que lo tendría. Fue entonces cuando aproximó la mano a su entrepierna y arremetió. Juan, sobresaltado coqueteó con la mirada. Un beso sin calma, con estremecimiento y saliva, sacudió los labios de la señorita, que mucho menor que el caballero, lo absorbió entre su lengua.
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miércoles, 4 de enero de 2012
miércoles, 10 de agosto de 2011
Vos sos parte
martes, 19 de abril de 2011
Encuentro fugaz

La propuesta sigue en pie, la dama cruzó la calle y arrojó su paraguas al vacío.
La percepción de la lluvia, el ruido quieto de la luna distante, las manos contemplando las gotas que levemente caían en sus dedos.
La piel se le volvió aire, y los chispazos de fuego entraron en su vientre.
El invierno no puedo con su brisa, su pelo mojado y su sonrisa gigante como el cielo, abrían su mirada eterna.
Los coches circulaban, mientras ella seguía bailando en la oscuridad.
La mano de un hombre fue calor en su hombro, las miradas se encontraron y hubo un silencio que apenas pudieron escuchar.
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Corazón blindado
Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo, con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...
