Mostrando entradas con la etiqueta creer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta creer. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de abril de 2012

La problemática de la traición


El problema de la traición es que llega. Duele, sorprende, no avisa pero sobre todo, llega. Y duele porque es algo inesperado e indeseado; nadie quiere que lo traicionen. Analizando más fino ¿quién puede traicionar a otros? Todos… o dicho de otro modo: uno no se siente traicionado por cualquiera, uno se siente traicionado cuando el que nos hace doler, es alguien que queremos. Mucho cambia si la traición la hace un ser querido, un familiar, una pareja o un amigo y mucho peor si ese amigo es uno de toda la vida o esa persona “única”, “imprescindible”; de esos amigos de los que uno sólo espera a cambio fidelidad.  Y quizás ese también sea el error: depositar en el otro demasiadas fichas para el juego, aunque quizás ese es otro planteo.

Volviendo al ruedo, ¿Cómo pasar ese dolor? Creo que el dolor no pasa más que atravesándolo. Atravesar el dolor, convertirlo, regenerarlo, modificarlo, asimilarlo y luego - sólo luego – pretender que pare se sangrar.

martes, 26 de julio de 2011

Creer para amar


Sin la fe en la capacidad amatoria el milagro no sucede. Se necesita una pizca importante de fe en el amor para poder terminar la trilogía de la creencia.
Creer en el amor hasta suena antagónico, platónico y extremadamente lejano, pero los que aún piensan que la fe mueve montañas (o amores) lo saben. Lo entienden también los que tienen hijos, los que desean tenerlos y los que miran como niños a sus propios hijos. También saben de esta creencia las hadas madrinas, los verdaderos amigos que escuchan atentos el relato de los deseos y hasta las palomas mensajeras que llevan y traen mensajes de amor por todos lados.
También creen en el amor los vendedores que especialmente aparecen sonrientes en "San Valentín", los investigadores privados y hasta las putas que creen también en el bendito amor.
Pero, aunque parezca común, es casi la tarea mas difícil de los enamorados o mejor dicho los que aman. Siempre se está a un paso del miedo, la desesperación, la locura o lo que es peor: Desistir para siempre de creer.

lunes, 25 de julio de 2011

Creer para sentir


Sin esperanza en los sentimientos no hay acción. Lo saben las mujeres que intentan luchar a diario contra el inevitable (por momentos) engaño de sus maridos. O lo saben las amantes que apuestan su piel por una gota de amor más.
Confiar los sentimientos a sentimientos ajenos para tener la lucidez necesaria de seguir adelante con el juego al que apostamos, confiar aunque sea en vano, en cada palabra y gesto de amor del otro para apoyarnos en el pedestal sin caer.
Esperanza en el sentimiento. Acción.
Acción feliz o lamentable, pero acción al fin.

Creer para hacer


Y creer irremediablemente que todo llegará a buen destino.
Tener esta creencia en cualquier orden de la vida y suponer que en el amor las ventajas serán nulas.
Sostener con firmeza que es posible y necesario pensar en positivo, aunque por lo bajo, lluevan monedas de frialdad y malos deseos.
No creer en la mala energía, ni en el karma ni en la envidia, pero saber que existen y más cerca de lo que parece...
Elogiar la duda, sembrar buenas cosechas y no depender de nadie, más que de mí.
Creer, irremediablemente creer que todo llegará a buen destino.
Saber que las ventajas en el amor siempre serán pocas y que en todo orden de la vida soñaré con los ojos abiertos en este momento.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...