Mostrando entradas con la etiqueta Pizarnik. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pizarnik. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de junio de 2011

Sueños en realidad


Ante pocos hombres me quedé muda. No hablo sólo de varones, sino de personas, de carne y hueso, Sin twitter ni facebook, personas presentes.
Aún en mis sueños, me quedo sin palabras al soñar con Dalí, al apenas cruzar miradas. Cuando tomo mates con Alejandra (Pizarnik) estudio un libro con Julio (Cortázar) o paseo por la calle escuchando al Che Guevara hoy justamente, en el día de su cumpleaños, quedo muda.
En mis sueños, soy una especie de amiga e incluso co-creadora. Que ambiciosa soy durmiendo, que alto e inmenso planea mi cerebro.
Creo, sin embargo, que si los tuviera en frente diría tanto, pero hasta en mis sueños soy mas coherente que despierta, jamás diría nada, está todo dicho.

lunes, 18 de abril de 2011

Pensando en escribir, escribo


Estoy escribiendo una novela que no sé si terminaré algún día.
Recién voy por las dos primeras páginas y siento que no tendrá éxito, no como publicación, sino como obra en sí. A esta altura, tengo en claro que cualquiera publica un libro, cosa con la que no estoy de acuerdo ya que veo en esto un arte, nunca un negocio propulsado por el buen marketing y mucho menos un mundo de hojas frívolas y sordas en alguna biblioteca urbana.
Pienso, releo, miro...nada de lo que leo me complace y sin embargo es mío.
Pienso en el supuesto talento que dicen, digo, "tengo".
Pensando en escribir, escribo. En este blog, en una servilleta, en un cuaderno de anotaciones, en la máquina de escribir, en la bañadera...
Creo que por estas cosas, o por ver libros apilados en la habitación de autores como Pizarnik, Nietzsche o Cortázar me hacen sentir pequeña en un mundo de gigantes, pero tranquila Angie, lo mismo pensaba Alejandra, y bastante bien le fue...
Creo que todos los que decidimos salvar las líneas, nuestras voces y los párrafos mediante la escritura alguna vez pensamos en esto.

jueves, 10 de marzo de 2011

658 - Alejandra y el mar.


Ella hablaba principalmente de sus dos Alejandras en una.
Del combo misterioso que rodeaba sus pensamientos a la hora de afrontar la realidad.
De lo pesado que era sostenerse en una nube de realidad, sin sumirse profundamente en la depresión de la soledad y de las carencias afectivas que la torturaron desde su infancia.
Las relaciones con sus grupos sociales oscilaban entre la falsedad y la complacencia, sonrisas y caritas simpáticas, una salida cada tanto y fin del asunto.
Sus amores, eran como huellas en la playa. La marcaban en cada centímetro de piel, pero fácilmente los olvidaba.
Algunos, la podrían tildar de frívola, ya que pretendía entre sus fantasías tener una especie de cabaret de hombres para mujeres artístas o bohemias. Alejandra, incluso veía el cuerpo del hombre como un esparcimiento y entretenimiento o lo que ella misma decía "un lindo lugar para pasar el rato".
Pero lo que a ella especialmente la preocupaba, era encontrar los ojos y la mirada de un solo hombre. Ese que la tenía atrapada y entre lamentos. Ese, que negaba sus ojos rotundamente, quizás no por desprecio, sino por miedo o estupidez. Él no veía a la Alejandra alma, tierna, llena de hermosos sentimientos, dulce, niña. Él, veía lo que viron todos, una Alejandra desequilibrada, perdida, solitaria, apagada y frívola.
Nadie supo ver, aquella mirada tierna sobre el mar. Aquella niña dulce que sólo quería vivir y amar. Ella es el mar que adoraba, mar que la supo tragar hasta convertirse en ella.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...