Séptima nube sobre tu cuerpo desnudo.
Prisa.
Silencio.
Entusiasmo.
Debería descolgarte del pedestal algún día,
debería internarme con vos en una habitación (otra habitación) y tratar de robarle al tiempo el silencio y el vacío,
robarle a los años todas esas noches de verano,
detener el encanto del tiempo que pasó y volvernos pendejos,
llenos de irreverencia, repletos de pulsión, de pasión, de edulcorante y miel.
Octava nube sobre tu cuerpo desnudo,
sigue pasando el tiempo
y el reloj que me dice que ya es madrugada,
que mañana voy a arrepentirme de tenerte en mi cama,
de despertar con vos,
de prepararte el café y las tostadas,
de sonreírte estúpidamente mientras te doy la toalla para que te bañes,
de bañarme mientras te vas en tu auto y de sonreír mientras me borro los rastros de vos
¿Cómo quitar los besos? ¿Con qué perfume de jabón taparé la presión de tus manos?
¿Por qué recordaré ese aroma?
Novena nube sobre tu cuerpo desnudo,
las cuento a medida que el cielo se acomoda entre mis ojos y vos.
©Angie Pagnotta, 2018
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