jueves, 21 de abril de 2016

Nostálgica por este espacio

Hay mucha historia en este blog y la historia no se puede borrar de un plumazo. Había dicho que podían visitar mis escritos en Pensar al sol, un blog en el que vengo subiendo mis textos con más frecuencia. Abrí dicho espacio para "renovar" la energía de éste pero... soy nostálgica y al ver todo lo ocurrido aquí me es inevitable no querer seguir con este espacio. 
¿Entonces habrá dos blogs? Puede ser, no lo sé. Sólo sé que quienes quieren leer lo que hago me encuentran activa en ¨Motivar el relato¨ y en ¨Pensar al sol¨ (así como también, quienes quieran conocer mis redes sociales, pueden encontrarme en twitter y en mi fanpage.) En una era de posteos y webs, hay que dar la cara, darse a conocer y circular porque, después de todo, escribimos, también, para ser leídos y —aprovechando la tecnología— qué mejor que poder interactuar con ustedes?

miércoles, 20 de enero de 2016

Pensar al Sol


Desde hace un tiempo, estoy publicando mis escritos (fragmentos, frases, textos breves, poesías) en un blog nuevo que abrí hace varios meses atrás. El espacio es Pensar al Sol, en honor a una frase de Fogwill.
Los invito a sumarse a ese terreno que es, en parte, como este espacio, sólo que allí se encuentra una parte nueva de mi literatura, más ligada a esta Angie que aquí escribe. Será que no sólo es cuestión de tiempo, sino de visión y es un poco lo que trato de hacer en dicho espacio. Quedan todos invitados.

martes, 13 de mayo de 2014

Dolor vivo

A primera vista algunas cosas parecen del mismo orden pero en realidad no lo son: el dolor y el amor; el dolor entre el dolor y el dolor después del amor. También hay una distinción concreta y posible del dolor entre el dolor. El dolor eventual es concreto: viaja por el cuerpo durante un período, no se expande, avanza rápidamente. Es silencioso e invasivo, pero no es de raíz. En cambio, el dolor residual sigue cavando profundo, una y otra vez, una y otra, y otra y otra vez. Ya no se trata de lograr que ese dolor pase, ni de atravesarlo, ni siquiera se trata de dejar de pensar en eso para que se duerma. No se anestesia. Sigue. Está tan vivo como lo están todas las demás cosas, incluso el amor. Es expansivo, se contrae, se estira, no avisa, existe. Existe más allá de la imposibilidad de todo lo que rodee el dolor. Es tan puro, tan intacto y tan fuerte que —en algún lugar— sigue siendo amor. 
¿Cuánto se pierde hasta entender cada forma? ¿Cuándo deja de ser uno para empezar a ser otro? ¿Qué otras segmentaciones se desprenden dentro de cada una de las variantes que padecemos? ¿Hasta dónde cabe empujar todo para superar el dolor?

lunes, 28 de abril de 2014

Con tu mirada


No te veo y pierdo.
No te veo y siento ausencia.
¿Cuántos silencios más diremos con palabras?
¿Cuántos sabores más tendremos que sentir para besarnos?

Te estás llevando todo.
       [Todo]
Todo lo mío se va con tu mirada.

Me quedan pequeñas partículas de aire
me queda el impulso
me queda salvarme con vos, para salvarte.

¿Cuántos silencios más ocultarán mis palabras?
¿Cuántos olores más recordaré para tenerte?

Te estás llevando todo.
       [Todo]

Todo lo mío se va con tu mirada.

martes, 22 de abril de 2014

Foja cero


No se elige. Definitivamente uno no elige de quién enamorarse. Uno se enamora. Se enamora y punto. Uno se enamora y entiende que el otro es parte necesaria de un refugio cotidiano. Uno se enamora y cree que el otro atiende nuestra mirada, conoce nuestros sentimientos y alisa con sus besos cualquier tempestad. Uno se enamora y no elige. No elige que a partir de ahora, de ahora en más, sólo existirá el dolor de la ausencia del otro, la ansiedad de un mensaje que no llega, o la ridícula manía de iniciar conversaciones inconducentes, irrelevantes, muertas. No elige pasarse minutos enteros del día mirando fotos robadas, pensando alguna frase dicha o incluso analizando los detalles de algún gesto trascendental que vuelve todo, todo, todo a foja cero. Uno se enamora y no hay manera posible de encausar lo que antes era más o menos predecible, lo que antes pertenecía al orden de las cosas coherentes que podían llegar a suceder, incluso cuando antes, nada era definido u advertido, y el don de fluir encausaba los días. Todo sucede porque uno se enamora y se hace carne en ese deseo irremediable de querer amar, de querer sentir, de querer gritarle al mundo que no hay nada ni nadie mejor que esa persona que —gracias al azar o a la ruleta— volvió todos los días inabarcables, únicos, impredecibles.  

jueves, 17 de abril de 2014

bis



Escribir es experimentar silencios que duelen y dan placer. Cuando escribimos hablamos más del silencio que de nosotros mismos y esa es la mejor de las vivencias.

jueves, 20 de febrero de 2014

Ojos misteriosos


Había llegado la hora. El sonido de la música se expandía en sus oídos. Tenía que recomenzar el camino andado pero tenía que hacerlo sola. Ya no tendría más el juego cómplice de Facundo. Había caído en una tentación circular. Había caído en aquello que temía caer desde hacía tiempo. Sin embargo, Ana entendía que era lo mejor para ella y para él. No dudaba tanto, pero pensaba demasiado. Pensaba en todas las preguntas que flotaron en su mente durante los últimos tres meses: ¿Cómo se puede salir de una relación cuando las cosas fluyen? ¿Cuándo empieza a pesar tanto la sombra del otro? ¿En qué momento todo deriva en una búsqueda sin suerte? ¿Se puede vivir sin deseo?

Mistery eyes, don't you recognize me?
I know it's been a long time, long time, but Baby, don't you see?

Su mente repetía el mismo verso, una y otra vez. La canción de Richard Lloyd rebotaba en su mente y a veces no encontraba escapatoria. El encierro emocional que vivía, la sumía en períodos de tristeza y euforia. A veces lloraba y se desvelaba por las noches tratando de encontrar una solución. Otras noches, simplemente, imaginaba cómo sería su vida sin Facundo. Al principio sentía miedo. Luego, el miedo decantó y pudo ver las cosas con más calma. No sólo se trataba de romper con el orden anterior, sino, también, de encontrarle una vuelta al mundo que la rodeaba y que, en algún momento, no la rodearía más. 

Pasaron los meses y los dos se fueron alejando. El amor no había terminado pero sí había terminado el pacto invisible que los determinaba a unirse, incluso cuando ya no había una estructura de pareja que perpetuara la unión. Los dos pasaron lo peor. Los dos se sintieron morir pero lo atravesaron juntos. No había nada de malo en no sentir más al otro, sino que ahora podían sentirse a sí mismos y eso era lo que, por fin, habían descubierto.

lunes, 13 de enero de 2014

Desterrado(s)


Lo mejor de todo fue desterrarte. Desterrarte del lugar donde hacía mucho necesitabas irte. Ni te quejaste. Te fui sacando lento, despacio. Después fui abrupta. Vos estabas quieto. No dijiste demasiado, como siempre. Mientras te arrastraba, sólo una vez me miraste y dijiste: ¿estás segura? y yo pensé y respondí ¿cómo no estarlo? llevas tantos años en ese lugar que ya debería haber olvidado por qué estás ahí. Pero no, no olvido. Algunas cosas no se olvidan y persisten, pese a los esfuerzos que pongamos. Pese a que la memoria del cuerpo quiera recuperar otras memorias y traer viejos recuerdos. Pese a que el tiempo pasado tendría que colaborar con la idea de no tenerte. Algunas cosas no se olvidan. Algunas otras, todavía, valen la pena.
Supongo que alguna vez tenía que pasar, alguien o algo tenía que sacarte. No decir más tu nombre. No cometer el mismo error del recuerdo mezclado con nostalgia. No desear más tu estampa, tu tacto o tu piel. 
No desear más es también parte de un aprendizaje y parece que últimamente, el deseo pone en jaque más de lo que quisiéramos creer. Pero ya no digo tu nombre, no lo escucho, no lo pienso. No lo siento más.

martes, 7 de enero de 2014

No decía pero quería


Yo no decía
que las hojas y los pájaros se parecían. 
a vos.

No decía que las sombras
se hacen más pequeñas 
si las miro 
a través de vos.

Yo no decía 
que las lombrices me comen entera
ni que las lagartijas 
preguntan en verano
por vos.

No decía que había tormentas
que se hacían y se decían
sin tu nombre
en el balcón
hasta llegar
a vos.

Yo
lo único que quería
era un silencio
huérfano
o inmóvil.

martes, 10 de diciembre de 2013

El rostro de mi madre


A veces me olvido de la cara de mi mamá, pero vuelvo al rostro de Edith Piaf, y la recuerdo. La veo y la encuentro en lo triste de sus ojos, en la mirada cansina, en las cejas finitas, la veo. Miro detenidamente la foto de la cantante y veo su boca pequeña. Sus labios desordenados me recuerdan a los labios de mi mamá. Sus mejillas blancas, sus violentos contornos, el tono de su piel y su frente despejada, todo me recuerda a ella. La veo y la realidad vuelve a ser parecida a aquella donde el presente era perfecto. La imaginación y el recuerdo se confunden. Ella está y no está, desaparece. Pero la sombra de su cuerpo invisible, me encuentra algunas noches. Yo ya no reclamo. Ella sigue su vida en otras partes y yo aprendo a vivir con la distancia a cuestas. 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Infinita Clarice

Una amiga me regaló La legión extranjera de Clarice Lispector. (Sigo alimentando mi biblioteca Lispector de Ediciones Corregidor) Y rescato, entonces, algunas frases sublimes de distintos cuentos:

Clarice Lispector
«Y yo ya me sentía atraída por él. No amor, sino atraída por su silencio»
«Se volvía doloroso para mí ser el objeto del odio de ese hombre que de cierta manera yo amaba»
«En superficie de tiempo había sido solo un minuto, pero en profundidad eran viejos siglos de oscurísima dulzura»
«La esperanza era mi pecado más grande»
«Las palabras me anteceden y me sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no me cuido será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho»
«Mi embrollo proviene de que una alfombra está hecha de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir un único hilo; mi enredo viene de que un relato está hecho de muchos relatos»
«Hasta que mi risa fue definitivamente reemplazando mi delicadeza imposible »
«Sin hablar de que permanentemente me ocupaba de querer y no querer ser lo que era, no me decidía por cual de mí, toda yo era lo que no se podía; haber nacido era algo lleno de errores que corregir»
«Es posible también que ya entonces hubiese iniciado mi gran obstinación: daría todo lo mío por nada»
«Y el corazón imprudente se puso a latir muy alto bajo el riesgo de despertar el gigantesco mundo que dormía»
«Por sí mismo el ojo llora, por sí mismo el ojo se ríe»
«Mi salvación sería imposible: ese hombre también era yo »
«Una dulzura muy extraña fatigaba mi corazón»
«Yo era la oscura ignorancia con sus hambres y risas, con las pequeñas muertes alimentando mi vida inevitable»
«Sería demasiado fácil querer lo limpio; lo inalcanzable por el amor era lo feo, amar lo impuro era nuestra profunda nostalgia»
«Había dejado precipitadamente para tras el simplismo infantil de hablar de acontecimientos en términos de "casualidad" »
«Y aunque la hostilidad entre los dos se volvía gradualmente más intensa, como manos que se acercan y no se dan, no podían impedirse de buscarse»
«Aunque hostiles creían en la sinceridad que cada uno tenía versus la gran mentira ajena»
«¿Qué era finalmente lo que querían? No lo sabían, y se usaban como quien se agarra a rocas menores hasta saltar solo la más grande, la difícil e imposible; se usaban para ejercitarse en la iniciación; se usaban impacientes ensayando uno con el otro el modo de aletear para que por fin -cada uno solo y liberado- pudiese dar el gran salto solitario que también significaría el adiós uno del otro»
«El ideal los sofocaba, el tiempo pasaba inútil, la urgencia los llamaba -no sabían para qué caminaban, y el camino los llamaba »
«Experiencia a veces también se confundía con mensaje»


Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...