Mostrando entradas con la etiqueta Clarice Lispector. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clarice Lispector. Mostrar todas las entradas
domingo, 24 de abril de 2016
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Infinita Clarice
Una amiga me regaló La legión extranjera de Clarice Lispector. (Sigo alimentando mi biblioteca Lispector de Ediciones Corregidor) Y rescato, entonces, algunas frases sublimes de distintos cuentos:
«Y yo ya me sentía atraída por él. No amor, sino atraída por su silencio»
«Se volvía doloroso para mí ser el objeto del odio de ese hombre que de cierta manera yo amaba»
«En superficie de tiempo había sido solo un minuto, pero en profundidad eran viejos siglos de oscurísima dulzura»
«La esperanza era mi pecado más grande»
«Las palabras me anteceden y me sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no me cuido será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho»
«Mi embrollo proviene de que una alfombra está hecha de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir un único hilo; mi enredo viene de que un relato está hecho de muchos relatos»
«Hasta que mi risa fue definitivamente reemplazando mi delicadeza imposible »
«Sin hablar de que permanentemente me ocupaba de querer y no querer ser lo que era, no me decidía por cual de mí, toda yo era lo que no se podía; haber nacido era algo lleno de errores que corregir»
«Es posible también que ya entonces hubiese iniciado mi gran obstinación: daría todo lo mío por nada»
«Y el corazón imprudente se puso a latir muy alto bajo el riesgo de despertar el gigantesco mundo que dormía»
«Por sí mismo el ojo llora, por sí mismo el ojo se ríe»
«Mi salvación sería imposible: ese hombre también era yo »
«Una dulzura muy extraña fatigaba mi corazón»
«Yo era la oscura ignorancia con sus hambres y risas, con las pequeñas muertes alimentando mi vida inevitable»
«Sería demasiado fácil querer lo limpio; lo inalcanzable por el amor era lo feo, amar lo impuro era nuestra profunda nostalgia»
«Había dejado precipitadamente para tras el simplismo infantil de hablar de acontecimientos en términos de "casualidad" »
«Y aunque la hostilidad entre los dos se volvía gradualmente más intensa, como manos que se acercan y no se dan, no podían impedirse de buscarse»
«Aunque hostiles creían en la sinceridad que cada uno tenía versus la gran mentira ajena»
«¿Qué era finalmente lo que querían? No lo sabían, y se usaban como quien se agarra a rocas menores hasta saltar solo la más grande, la difícil e imposible; se usaban para ejercitarse en la iniciación; se usaban impacientes ensayando uno con el otro el modo de aletear para que por fin -cada uno solo y liberado- pudiese dar el gran salto solitario que también significaría el adiós uno del otro»
«El ideal los sofocaba, el tiempo pasaba inútil, la urgencia los llamaba -no sabían para qué caminaban, y el camino los llamaba »
«Experiencia a veces también se confundía con mensaje»
«Experiencia a veces también se confundía con mensaje»
viernes, 5 de octubre de 2012
Mira a todos a tu alrededor
“Mira a todos a tu alrededor y ve lo que hemos hecho de nosotros y de eso considerado como victoria nuestra de cada día. No hemos amado por encima de todas las cosas. No hemos aceptado lo que no se entiende porque no queremos pasar por tontos. Hemos amontonado cosas y seguridades por no tenernos el uno al otro. No tenemos ninguna alegría que no haya sido catalogada. Hemos construido catedrales y nos hemos quedado del lado de afuera, pues las catedrales que nosotros mismos construimos tememos que sean trampas. No nos hemos entregado a nosotros mismos, pues eso sería el comienzo de una vida larga y la tememos. Hemos evitado caer de rodillas delante del primero de nosotros que por amor diga: tienes miedo. Hemos organizado asociaciones y clubs sonrientes donde se sirve con o sin soda. Hemos tratado de salvarnos, pero sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes. No hemos usado la palabra amor para no tener que reconocer su contextura de odio, de amor, de celos y de tantos otros opuestos. Hemos mantenido en secreto nuestra muerte para hacer posible nuestra vida. Muchos de nosotros hacen arte por no saber cómo es la otra cosa. Hemos disfrazado con falso amor nuestra indiferencia, sabiendo que nuestra indiferencia es angustia disfrazada. Hemos disfrazado con el pequeño miedo el gran miedo mayor y por eso nunca hablamos de lo que realmente importa. Hablar de lo que realmente importa es considerado una indiscreción. No hemos adorado por tener la sensata mezquindad de acordarnos a tiempo de los falsos dioses. No hemos sido puros e ingenuos para no reírnos de nosotros mismos y para que al fin del día podamos decir «al menos no fui tonto» y así no quedarnos perplejos antes de apagar la luz. Hemos sonreído en público de lo que no sonreiríamos cuando nos quedásemos solos. Hemos llamado debilidad a nuestro candor. Nos hemos temido uno al otro, por encima de todo. Y todo eso lo consideramos victoria nuestra de cada día.”
Fragmento de Aprendizaje o Libro de los Placeres
lunes, 24 de septiembre de 2012
sábado, 22 de septiembre de 2012
Espejo mágico por Clarice Lispector
Clarice Lispector escribió una serie de columnas para tres grandes diarios de Brasil. Estos escritos no fueron publicados con su nombre, sino con seudónimos. Una editorial, más precisamente Editora Rocco, publicó recientemente Correio Feminino, una selección de estas columnas. Eran textos que en cierta medida intentaban demostrar a la mujer en el ámbito propio del género, rescatando sus potencialidades (como salir a buscar empleo y formarse en las universidades) así como también desterrar la idea de matrimonio como "santa solución". Entre otras cosas, Lispector se propuso unirse y entenderse como mujer en los años 50, ya como una popular escritora. A propósito de esto, nos pareció bien compartir con ustedes una de esas columnas.
ESPEJO MAGICO
publicado en Diário da Noite,
28 de abril de 1960
No sólo el espejo de la madrastra de Blancanieves es mágico. La verdad es que todo espejo tiene la misma magia. ¿Recuerdan a la madrastra malvada? Ella tomaba el espejo –probablemente era un espejo de cartera– y preguntaba:
–¿Quién es más linda que yo?
El espejo respondía. Como cualquier espejo.
No se desanime por lo que cualquier espejo puede responder. Las respuestas no son tan crueles, son informativas, y de usted depende el uso de las informaciones.
Sólo que la pregunta de la reina no cabe. Y no importa. Usted no debe preguntar: “Quién es más linda que yo”. Es mejor preguntarle al espejo: “¿Cómo puedo estar más linda de lo que soy?”.
Aquí los ingredientes para un espejo mágico: 1) un espejo propiamente dicho, preferentemente uno de cuerpo entero, 2) usted delante de ese espejo, 3) coraje.
Sólo porque hablé de coraje apuesto a que se está preparando para descubrir algo amedrentador. No es eso. Coraje para verse, en vez de imaginarse. Y, sin darse cuenta, encontrar algún plan cuyo objetivo secreto sea llegar a ser lo que usted imaginó. Pero recuerde: la imaginación sólo nos sirve cuando está basada en la realidad. Su “material de trabajo” es la realidad respecto de usted misma.
No le voy a decir lo que tiene que hacer para mejorar su apariencia. No tengo la pretensión de enseñarle al pez a nadar. Hay sólo una cosa que usted no sabe: que sabe nadar. Quiero decir: si tiene confianza en sí misma, descubrirá que sabe mucho más de lo que piensa. Pero, de cualquier manera, estaré aquí para ayudarla a no olvidar lo que sabe.
martes, 6 de septiembre de 2011
Impuntual
Dejé tendido el libro en la página 51. Llené la pava, y la puse
a calentar esperando al lado, impaciente. No entiendo por qué cada vez que
enciendo el fuego con un fósforo, me trago el primer humo que sale, casi por
inercia.
Miro el celular con la misma inercia con la que me tragué el
humo. No ha cambiado nada, salvo una cosa: pasó un minuto.
“No va a venir, es un cagón”, pienso mientras la pava es
eterna y Juan lleva un minuto de impuntualidad.
Detesto la demora, y esperar. Mi papá decía que se es tan
impuntual llegando antes como después. Lo trágico o aún más detestable es no
llegar.
Me acuesto inmediatamente, la pava sigue hirviendo en la
cocina. Me refugio en el diván del living como si fuera la segunda guerra
mundial. El diván es mi trinchera, me tapo la cara con Agua Viva, el libro que antes
detuve en la página 51.
¿Como un encuentro (que es todos los encuentros) ¿termina
así?
Los jazmines del patio me llaman, todavía hay sol y estamos
en primavera. Siento a las abejas bailar entre las flores del jardín y como las
pequeñas hojitas de los crisantemos se mueven por el viento. Las risas de las
niñas de mi vecina Alejandra, impactan con un rebote intenso en mi medianera.
Todo es color de rosas por un rato, hasta que me doy cuenta que pasaron ocho
minutos.
¿Cómo puede demorarse tanto una persona? Vivimos a penas a
15 minutos de colectivo. ¿Es posible que le haya pasado algo? O simplemente
prefirió el silencio interminable y lleno de excusas de color gris?
Clarice Lispector vuelve a ser mi refugio. Estoy triste y algo
antipática. Si viene ahora, ya no seré la misma Tamara de antes.
Suena mi celular, no quiero atender, pero mis manos con
prisa acuden al llamado. Es Juan…claro!
“disculpame negrita, no voy a poder ir, me surgió algo
impostergable, nos hablamos ¿si?” o “Bonita, te pido disculpas pero no voy a visitarte,
estoy enfermo, tengo fiebre y me estoy yendo a la guardia” o el preferible y
deshonesto (pero divertido) “Tami, acabo de subirme a un unicornio azul que me
lleva a la isla del tiempo perdido, paso unos meses ahí, cuando vuelva nos
hablamos”.
Pensando todo esto y -como quería- el teléfonito dejó de
sonar. “Usted tiene un correo de voz, presione send para escucharlo”. Me llega
un frío mensaje de texto de la compañía. Presiono send o ¿lo dejo latiendo
eternamente?
Vuelvo a la página 51, caliento el agua nuevamente. Trago el
humo del fósforo y me olvido de todos y de Juan, por un rato.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Love is all you need
Agudo amor; lento desmayo, dice Clarice Lispector en su libro Agua Viva.
Pienso que se refiere a muchas cosas: amor no sólo físico o de pareja. Amor que es también leer un libro, mirar una película que nos eleve, mirar el cielo un largo rato, tener sexo, escribir, pintar, tomar clases de danza o escuchar música. Creo que amor es todo.
Pienso también que no hay pensamiento en la palabra amor, que todo es y no es amor.
Amor agudo que tilda cada una de las cosas y las vuelve reales. Amor que viaja como un dardo despiadado hasta encontrar el adecuado, luego de tantos incorrectos.
Pero, viene el desmayo, por haber conocido a un hombre tenso y áspero, por haber creído en su instante más alto del cielo. Agudo desmayo; amor lento.
lunes, 20 de junio de 2011
La hora de la estrella

Ella había nacido con malos precedentes y ahora parecía una hija de no-sé-qué con aire de pedir disculpas por no ocupar un espacio. En el espejo, distraída, examinó de cerca las manchas de su cara. En Alagoas se llamaban panos, decían que venían del hígado. Ocultaba las manchas con una capa espesa de polvo blanco y, si se veía medio revocada, era mejor que verse pardusca. Toda ella estaba un poco sucia, porque raro era que se lavase. De día llevaba la falda y blusa y de noche dormía con la enagua. Una compañera de cuarto no sabía cómo advertirle que olía a mugre. Y como no sabía, se quedó en eso, porque tenía miedo de ofenderla. Nada en ella era iridiscente, aun cuando la piel de su cara tuviese entre las manchas un ligero brillo de ópalo. Pero no importaba. Nadie la miraba en la cale, ella era café frío.
La bella mujer de la foto es la autora del texto, Clarice Lispector.
miércoles, 8 de junio de 2011
Escribir desde el vacío

En una entrevista, Clarice Lispector dijo: "Es necesario que haya una especie de vaciamiento de la cabeza para que pueda nacer alguna otra cosa, si es que nace, todo es incierto".
Esta frase me dispara a pensar lo necesario que es vaciar nuestra cabeza de todo: Estereotipos, show mach, bailando por un sueño, el gobierno K, el mundo anti k, las frases predecibles, los "buen finde", la televisión basura, los chimentos, la falsedad, los diarios que sólo sirven para envolver huevos, tantísimos libros jamás leídos y apenas, después de todo eso, quedarnos con lo que importa.
Quedarnos con esto que queremos ser ahora, con un cuaderno en blanco que se llame vida, y escribir todo y nada. Escribir desde el vacío, escribir hasta alcanzarme, siento que sólo así vivo.
lunes, 25 de abril de 2011
Tenerte y salvarnos
Yo podría tenerte con mi cuerpo y con mi alma. Esperaré aunque sea años a que tú también tengas cuerpo-alma para amar, mira a todos a tu alrededor y ve lo que hemos hecho de nosotros y de eso considerado como victoria nuestra de cada día. No hemos amado por encima de todas las cosas. No hemos aceptado lo que no se entiende porque no queremos pasar por tontos. No tenemos ninguna alegría que no haya sido catalogada, hemos tratado de salvarnos, pero sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes, hemos disfrazado con el pequeño miedo el gran miedo mayor y por eso nunca hablamos de lo que realmente importa, hemos sonreído en público de lo que no sonreiríamos cuando nos quedásemos solos. Nos hemos temido el uno al otro, por encima de todo, pero yo escapé de eso, Lori, escapé con la ferocidad con que se escapa de la peste, Lori, y esperaré hasta que tú estés más preparada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Corazón blindado
Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo, con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...
-
Con tinta china escribí tu nombre en un banco de plaza. Era una tarde fría de invierno berlinés y, sin temor a reprimendas, tallé tu...
-
Foto: Alex Ivashenko * Has sido mi amor desde que cruzamos el fuego, desde que tu boca atravesó mis labios, desde que mi lengua s...






