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miércoles, 8 de mayo de 2019

Quebrar


Con dolor empujo las últimas sogas. Mis brazos arden todavía, los hilos en las muñecas me lastimaron y me sangran partes de la piel. Tengo las manos rojas, heridas, marcadas con los hilos del cuerpo de otro. Reviso mis vendajes y encuentro moretones. Las cepas de tinta de Federico no dejan de sangrar. Hay olor a vino y madera. Hay perfume a tiempos viejos y no encuentro las palabras, creo que todas –casi todas–, se fueron con el último beso. 

Me arrastro como puedo hacia la superficie, trato de extender mis manos y mis piernas, trato de mover mi torso y cobrar fuerza; pero parece imposible: cada dolor y cada huella anclaron en cemento castillos fuertes en mis manos. Debo quebrarlos, me digo, debo romperlos para poder avanzar; debo romperlos y alejar ese peso extraño en mi propio peso, en mi propio cuerpo.

Pero no queda mucho tiempo, el poco oxígeno que tengo es mi última y única salvación. Desprendo de a poco el yeso y algunos pedazos comienzan a caer. La Mujer sin nombre me dijo que si lo hacía ni se me ocurra mirar hacia atrás. Me tienta el aroma del pasado, me tientan los olores de tu cuerpo, me tienta, pero no. Sigo. Algunos fragmentos se desprenden, los miro caer, eso sí puedo hacer: ver cómo se hunde cada fragmento marmolado de tu cuerpo, ver como caen los cimientos estúpidos del hombre que fuiste. Verme, así, caer con vos.

Por fin, el último fragmento se desprende y aún retumba su sonido, pero allí pasa lo asombroso: mis piernas y mis brazos vuelven a un lugar donde recuerdan, vuelven a un lugar que supieron tener hace algunos años y confirmo, entonces, que la memoria del cuerpo es prodigiosa, tal vez aún mejor que la de mi propio corazón.
©Angie Pagnotta-Depersia

miércoles, 13 de abril de 2011

13 de Abril, la bella durmiente cumpliría 55 años


Hoy cumple años la bella durmiente que se fue hace 803 días. Hoy son 55 años de aquella mujer que soportó mis llantos en la madrugada cuando era bebé, mis caprichos, mis travesuras, mis "comprame, comprame", mis berrinches, enojos y gritos.

Que se reía cuando le usaba ropa para disfrazarme y hacerles monólogos imitando a Tato Bores o Juana Molina. Que guardaba mis dibujos como tesoros, que me ayudaba en el colegio para entender mejor matemáticas, que sabía que si ella no me peinaba yo no iba a hacerlo, que me dejaba participar de todos los actos escolares que quisiera con tal de verme actuando y contenta.

Son 55 años del nacimiento de aquella hermosa mamá que me daba palmaditas en la cola para hacerme dormir, que me hacía mimos en la espalda, que me acariciaba el pelo en la sobremesa y me hacía parte de la tarea de música o plástica cuando me ganaba el sueño.

Aquella que me enseñó lo importante que es aprender, estudiar, saber algún idioma, ir al médico, ser buena persona, no ser egoísta, compartir, estudiar mucho para superarme cada día y sobre todo que me enseñó que ante las adversidades es mejor seguir de pie, y nunca rendirse.

Hoy me gustaría que estés fisicamente para darte un abrazo gigante y no desprenderme más de tu lado, pero tu ausencia lo hace imposible.

Me gustaría estar a tu lado como en la foto, sonriendo las dos, juntas, cerca.

Sé que mucha gente me dice que estás, que no te veo pero que estas. Que tengo que ser fuerte...vos ya sabés que pienso de todo eso, y me entendés más que nadie porque te pasó lo mismo que a mí ahora con el abuelo.

Nunca fuí fuerte hasta que te fuiste, y ahí entendí que debía serlo por vos, por mí y por papá.

Como siempre te digo mami, el vacío que dejaste en mí es irremplazable e inmenso, nada...jamás nada calamará este dolor, no hay nada en este mundo que me devuelva la sonrisa entera, no puedo vivir sin vos y el camino es cuesta arriba. cuando pienso que no estás físicamente, inmediatamente me siento sola, solísima en un rincón oscuro y negro...Pero tengo que aprender de tu enseñanza, y saber que tengo que ser fuerte, no rendirme y seguir luchando siempre, como vos lo hiciste toda tu vida.

Gracias por tanto, perdón por tan poco.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...