
"Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal."
La segunda estrofa del padre nuestro alerta sobre la tentación.
Algunos lácteos argentinos como el yougurt Ser dicen: Dejate tentar
Mientras estamos cenando en algún restaurante, un comensal dice "no, no me tientes con postre" Y todas frases que a diario hablan de la tentación y su bendita suerte.
Pienso que cada tanto debemos caer sin que esto sea motor de daños a nadie. Primum non nochere (lo primero es no hacer daño) se decían ya en 1860 los que entonces ejercían la medicina y eso es cierto, lo principal y lo primero es no dañar, pero si vivir.
Caer en la tentación no es engañar o es mejor dicho es no engañarnos a nosotros mismos. Es cumplir parte de la doctrina del alma, es finalmente no dejarse doblegar por el aburrimiento, la comodidad y la sencillez de una vida sin altibajos.
Tentarse es aprovechar el tiempo, sacar a pasear el deseo y hacerlo circular. Es arriesgarse, perderse un rato, apagar el celular, cantar fuerte y complacer el placer, de eso se trata.