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miércoles, 1 de agosto de 2012
El cuerpo que no habito
Pasó el cuerpo que habito. Pasó ayer y siempre, en un triste latir. Sus pulsos tibios dejaron de existir -al menos mentalmente- y se fueron sin intenciones de volver.
El cuerpo que habito es el castigo, el miedo, el dolor y también la muerte. El cuerpo que habito, me encierra en un mundo sin sonrisas, sobrio, aburrido, áspero, sin libertad. El hábito del cuerpo es la cárcel y yo no dejo de meterme males adentro para intentar morir.
Debo salir y abandonar mi carne para siempre. Debo -sin miedo- insistir en mi ausencia y terminar este dolor que se quiebra como un silencio partido.
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