jueves, 25 de julio de 2013

Fuerte y bajito, como las palabras y el sonido...

Así, fuerte y bajito. Así, dejando volar las palabras. Como para Elis vuelan las manos sobre el piano que dice, pero también calla...

lunes, 15 de julio de 2013

Querido, te engaño


El word vacío. No sé por qué, pero no lo soporto. Tengo que escribir. Tengo que llenar el silencio con palabras. Llenarlo entero. Intentar silenciar ese espacio incómodo entre mis dedos y la pantalla. Lo miro y me resiste la mirada. Lo vuelvo a mirar. Amago. Me levanto de golpe y voy al baño a no hacer nada, vuelvo y sigue ahí. Voy a la cocina, me preparo el mate. Llego a su lado, de nuevo y no dije nada. Tengo que decir algo. Decirlo fuerte y esta vez y decirlo bien. No amagar, escribir como quién tiene las buenas intenciones de decir algo y simplemente lo hace.
Empiezo a escribir una confesión: “te engaño”. Lo borro. Pongo Ctrl + Z y aparecen las dos palabras de nuevo. Las miro. Las pongo en rojo. Las pongo en negrita. Las miro. Las resalto con amarillo. Pienso que en este caso el amarillo es muy frívolo. Lo saco. Lo pongo en negro. Después de un rato me arrepiento.

Necesito borrar y devolverle al espacio todo ese margen que me dio para ser, escribiendo. Necesito pedirle disculpas por tener una herramienta y no saber utilizarla. Me arrepiento del tiempo que le hice perder. Le digo que la próxima –si la hay- será distinto. Le miento descaradamente. Le repito que no sé qué me pasó, es la primera vez que me pasa, miento. No me cree, lo sé, pero necesito volver a decirlo, con mejor actitud y cara. Lo engaño con mis palabras mientras escribo. Parezco tan segura pero por dentro ni yo misma puedo creer semejante mentira. Remato la situación diciéndole que me duele la cabeza, que estoy cansada, que mejor intentar mañana. Cierro el archivo, sin guardar. No me despido, no digo nada. Cierro el archivo y bajo la pantalla, aunque vuelvo a mentir y  me quedo con esta copia. 

martes, 2 de julio de 2013

Me quedé sin internet


Me quedé sin internet un largo rato. Justo hoy que es un día de mucho trabajo. Entre cosas externas e internas, papeles y llamados, debo editar la versión final del #2 de Revista Kundra. De pronto -causalmente- aprovecho ese tiempo para seguir con mi relectura de "Cuentos Completos", de Fogwill. En ese mágico instante en el que me siento fuera de la noción del mundo, tomo una de mis libretas (donde anoto citas) y comienzo a registrar frases como: «La buena literatura (…) no permite apreciar el mal aliento de algunas frases» o «Clandestina en su forma y sanguinaria en sus procedimientos» e inmediatamente se me disparan imágenes intensas y vibrantes, como si fuera un televisor en el mostrador de un técnico: todas las imágenes pasan en un zapping que no puedo -ni quiero- detener. Justo allí, en ese momento, vuelve a encenderse la luz amarilla que me indica que volvió internet. Cierro el libro, caliento la pava para el termo y vuelvo a la realidad donde los textos de "mis colaboradores" me generan otras chispeantes y enriquecedoras imágenes.

martes, 11 de junio de 2013

Sucede


Tiembla la lengua.
Tiembla el deseo.
Siento vértigo.


Pienso en tus ojos, 
los veo acaramelados.
Tus ojos son fuego: seducen.

Dicen que la belleza no tiene tiempo.

Dicen que de tu cuerpo, puedo beber días enteros.
Dicen. Digo.

Algunas veces voy sin recuerdos.
Otras, te busco y me arrepiento.
Pero los dos sabemos devolver,
 lo que no queremos encontrar. 

Me detengo. 
Me sonrío. 
Te pienso
Tiembla la lengua.
Tiembla el deseo.

Sucede.

domingo, 9 de junio de 2013

Nunca dicen cómo


Alguna cosa quería escribir. Algo quería decirte. De golpe sentí en el pecho una tristeza sin retorno. Si algo te hacía mal, me haría mal a mí también. Me pedí no ponerme así pero ya era tarde. Cuando la tristeza te invade, invade. ¿Cuántas horas más pasarían? ¿En qué momento dejarías de respirar? Eran algunas de las preguntas que resonaban y me dejaban sin respiración a mí. 
Creo que todos tenemos –en mayor o menor intensidad- el anhelo profundo de ser inmortales o mejor dicho, de no atravesar la muerte. ¿Qué se hace cuando se sabe una verdad antes de tiempo? ¿qué se hace –si esa verdad- es irreversible?
Yo lloro, triste. Vos venís dando todo, ofreciéndome más. Venís dispuesta a curarme. Tu gesto siempre es enorme. Lloro. Quisiera que nunca te pase nada. Te sonrío levemente y pienso que muchos hablan de la angustia. Dicen que atravesar el dolor es necesario, pero nunca dicen cómo…

jueves, 23 de mayo de 2013

Atravesar el fuego



Habrá un camino correcto en un paisaje incompleto. 
Quedarán algunas sombras detrás, tal vez brillando en la oscuridad. 
Se romperá la calma de un equilibrio aparente pero la noción de vida perdurará, 
luego de intentar atravesar el fuego.

lunes, 6 de mayo de 2013

Enroscado y húmedo

¿Qué pasa en el aire, cuando el viento se enrosca? 


Hay una brisa que trae novedades. A lo lejos, se expande una soga que pasa miles de prendas nuevas y usadas. Remeras, vestidos y medias flamean furiosamente. La tarde comenzó a vestirse de lana, y el viento húmedo sacudió los telones, los vidrios y los toldos. El viento trae consecuencias y avisa. La ropa en las terrazas se mueve violenta, penetrable y ruidosa. Las ropas bailan y hacen una danza ancestral, como un canto de ballena en el fondo del mar. Los cortinados, los tanques y los cuadros zigzaguean un ritmo de candombe. El viento trae esperanza. El viento brinda aire. 
La continuidad de nuestros actos será un condimento más en estos minutos decisivos. El sol está cayendo, el viento avisó. Los actos comulgarán con otros que se volverán hechos. El viento avisa, pero los actos no.

¿Qué pasa en el aire, cuando el viento se enrosca? 


viernes, 26 de abril de 2013

¿Quién quiebra el silencio?


Cuando hay algo de silencio, se escucha el tren. Algunas veces imagino quiénes estarán viajando y hacia dónde. Durante el silencio, también se oyen las ruedas de los vehículos. En muchas ocasiones escucho frenadas y motos que hacen galopar su motor. 
El silencio nunca es quieto: se interrumpe. El ascensor sube o baja frenéticamente. La mujer del cuarto piso corre a la terraza porque olvidó descolgar la ropa y escucho como chancletea las escaleras. Un perro -creo que es el del séptimo piso- ladra los últimos grititos de la noche. 
Los autos siguen pasando. Hay un segundo de silencio que nuevamente se rompe. Alguien chifla y le grita a otro alguien. Ese alguien no responde o por lo menos, no lo escucho. 
El colectivo de recién hace su sonido, como si jugara con el timbre y el freno, pero no detecto que sonido es. Suena mi celular y me detengo. Mi estómago suena. Un murciélago suena.
Campana interior. Miro la hora. Otra vez el ascensor y de fondo, en un televisor remoto un pastor recita las últimas frases pidiendo por un Dios que tarda en llegar.

martes, 16 de abril de 2013

He sido, he dicho: SOY



He sido un alma inquieta y he vagado.
He buscado precipicios y he callado.
He oído el cristal roto de tus lágrimas cayéndose en mi hombro.
He obedecido el látigo, la punta, la espada y la palabra.

He sido infiel, consecuente, inconsciente y permisiva.
He detestado el silencio. He amado el sacrificio. He perdido tu mirada
He huido. He callado. He temido.

Hemos simulado. Hemos mentido. Hemos callado.

He buscado, te he encontrado, lo he perdido, no he olvidado.

He limpiado mi nombre. He perfumado las sábanas. He sembrado.
He pronunciado cada paso. He alejado todo lo malo. He soñado.

Hemos sido. Hemos hecho. He perdonado. Estoy amando.

Dedicado a Pablo Dobrinin 

lunes, 8 de abril de 2013

Rojo, Rojito


Me siento en un bar. El mozo es como los de antes: elegante, correcto en su forma de hablar y está vestido con una camisa "tipo ambo", de color celeste. Pido un café y le pongo azúcar, inmediatamente pienso en la endocrinóloga que me restringió la sustancia. Le puse la mitad de un sobre y no me sirvió de mucho. Opto por un sobre de edulcorante y vuelvo a endulzar el café. Lo pruebo y ahora tiene el sabor que buscaba. El mozo va y viene con sonrisa amable. Se escuchan gritos desde la cocina mientras me entero que le dicen “Rojo”. El bar tiene un banderín de Independiente que anticipa el apodo.
Las porciones que lleva Rojo en sus manos son abundantes y –por lo que se lee en la carta- los precios son económicos. Los pasos del trabajador delatan que sus pies están vencidos pero con ganas de seguir en pie.
Detrás de mí una mujer pregunta si por el feriado de semana santa abrirán. El cajero le responde que sí. El mozo se suma a la charla y mirándome me advierte que la calle desde hace un rato, está más tranquila. Yo asiento y le sonrío.
El fútbol domina la pantalla de la pequeña tv del lugar. Por dentro sostengo en mis pensamientos que cuanto más chica es la televisión, más grande es la charla (aún entre perfectos desconocidos) y por el diálogo que se estableció entre la mujer detrás mío, el cajero y yo, lo confirmo.
Entra una mujer rubia, cargada de bolsas y pide que en 10 minutos le tengan lista una tortilla de papa con huevo y cebolla. Específicamente pide que no le agreguen otro ingrediente. El cocinero, Pepe, obedece. Sus deseos son órdenes, le dice Rojito sonriéndole.
Un hombre pide la cuenta con un escarbadientes en la boca. Yo pido otro café en jarrito y Rojo me sonríe mientras le hablo. Vuelven a hablar algunos hombres de Independiente, dicen que si vuelve a perder el equipo va a estar complicado. Yo por dentro pienso lo mismo y me lamento, también soy de Independiente.
Vuelve la señora rubia, aplaude y agradece la tortilla. Se sienta a comer gustosa y agrega rápidamente “no tiene ningún ingrediente de más, como siempre perfecto Pepe”.
El cajero se da cuenta que Ernesto –un cliente de la casa- olvidó su agenda, billetera y celular. Le grita a un señor que entra “che, llámalo a Ernestito que se olvidó las cosas”. Este señor le responde pronto “ya lo llamo, igual venía para acá”. Luego de algunas mesas atendidas, Rojopercibe que Ernesto se está demorando más de lo común y sale a la vereda a esperarlo. Lo ve venir desde Tucumán y le dice “te olvidaste la vida querido ¿qué pasó?”. Con una sonrisa el cliente le dice “menos mal que vengo siempre al mismo bar, sino ya me lo habrían robado”.
Mientras limpia y acomoda las mesas Rojo sonríe. Quizá su equipo descienda, quizá sus clientes de Racing lo carguen pero lo que no pasará es que Rojito pierda su linda sonrisa.



jueves, 4 de abril de 2013

Información para ayudar a los damnificados del temporal

Este blog es un espacio literario pero lo sucedido las últimas horas merece una especial atención. Copiamos la información aportada por La Nación.

Ante la desesperante situación en la ciudad y la provincia de Buenos Aires por el temporal que dejó por lo menos 31 muertos en las últimas 30 horas, fundaciones solidarias reciben alimentos no perecederos, ropa y colchones para ayudar a los afectados.
  • Montserrat: Plaza de Mayo. Desde hoy a las 14, Red Solidaria convoca a llevar donaciones a la Catedral de Buenos Aires, donde habrá un camión que llevará donaciones a distintos centros de ayuda a los afectados de La Plata
    Avenida de Mayo 822 4° A. Mundo Villa pide ayuda para el barrio Los Piletones.Tel: 4343-0136.
    Piedras 610 (La Cámpora)
  • La Boca: Avenida España 2230 (Un techo- Caminos Solidarios- Un minuto de vos- Mundo invisible)
  • Palermo: Carranza 1962 (Fundación Sí)
    Gurruchaga 2122 (Nuevo Encuentro)
  • Colegiales: Avenida Federico Lacroze 3381(Nuevo Encuentro)
Villa Crespo:
  • Club Náutico Hacoaj: Av. Estado de Israel 4156
  • Tzedek: Serrano 333, de 10 a 17 hs
  • Recoleta: Uriburu 920 (FUBA - Federación Universitaria de Buenos Aires)
  • Flores: Bonifacio 2759 (Tel: 4612-2299)
  • Saavedra: Pico 3500. Se reciben donaciones para los afectados del barrio Mitre.
  • Los comités de UCR Capital estarán abiertos para albergar y asistir a damnificados. Consultas al 4372-0775.
Belgrano:
  • NCI Emanu El: Arcos 2319, 13 a 19 hs

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

  • Santos Lugares: Sudamérica 2235 (Red Solidaria en Caseros, Parroquia "El Buen Pastor")
  • Banfield: José María Penna 1610. El Club Defensores de Banfield recibe donaciones de lunes a viernes de 14 a 21
Lomas de Zamora:
  • Comunidad Dr. Herzl: Meeks 356, de 10 a 17 hs
  • Florida: Melo 2902. La Parroquia Nuestra Señora de la Guardia recibe donaciones de lunes a viernes de 16 a 19
  • Lamroth Hakol: Caseros 1450, de 10 a 17 hs
  • San Fernando: Gandolfo 5059 (Parroquia Itatí de Virreyes). Teléfono para consultas (Cáritas San Isidro): 47424484
Tigre:
  • Club Náutico Hacoaj: Luis García 943
  • Beccar: Colegio Marín (Av. Libertador 17115)
    Parroquia Nuestra Sra de la Cava (Alvarado 1355)
  • Boulogne: Gorriti 1574. La Parroquia San Ignacio de Loyola abrió un comedor. Tel: 1154583751 (Judith Acuña)
La Plata:
  • Club Estudiantes de La Plata, en City Bell y 49 entre 9 y 10
  • Partido Socialista: 49 entre 9 y 10
  • UB de la JP, calle 4 N° 643 e/ 44 y 45
  • UB Liliana "Turca" Barbieri Diag. 73 N° 375
  • Centro Cultural " La Vecindad" Diag. 79 N° 298 esq. 117
  • UB Néstor Kirchner de Altos de San Lorenzo, calle 19 e/ 85 y 86
  • Club Centenario City Bell 461 entre 13 c y 14
  • En ABSA del Parque San Martín (25 y 51) reparten agua potable, solo hay que llevar bidones
  • 9 y 48 (Escuela)
  • Club Chacarita (30 y 73)
  • Club San Martín (7 y 523). Tel: (0221) 422-3614
  • 4 y 85 (Iglesia)
  • 123 entre 67 y 68 (Club)
  • Centro Cultural Mil Flores 13 (5 entre 63 y 64)
  • Escuela 60 (Calle 2 bis y 515 bis)
  • Consejo municipal de la mujer (Calle 50 entre 6 y 7 -Pasaje Dardo Rocha-1º piso, oficina 115.). De lunes a viernes, de 8 a 14 horas. Teléfono: 423-2232
  • Facultad de Odontología.
  • Museo de Cs Naturales 122 y 60
  • Facultad de periodismo
  • Facultad de Derecho 48 e 6 y 7
  • Club Círculo Tolosano 115 bis y 528
  • Calle 4 e 44 y 45
  • Comedor Héroes de Malvinas: 153 e 64 y 65
  • En 19 e/ 85 y 86
  • Facultad de trabajo social en 9 y 63, secretaría de Extensión
  • Club San Martín 7 y 523
También se puede hacer un aporte para la Fundación Sí en:
Caja de Ahorro Especial N 4-054-0001458293-3 Banco Hipotecario
CBU 0440054-74000014582933-9
Titular: Fundación SI Argentina
CUIT: 30-71250682-9
Más información: info@fundacionsi.org.ar y 4858-0154.
Se necesita:
Alimentos
Colchones
Frazadas y sábanas
Toallones
Ropa
Zapatillas
Leche en polvo
Pañales
Velas
Elementos de limpieza
Elementos de higiene
El Ministerio de Planificación dispuso una línea especial de atención telefónica para que los vecinos damnificados. La línea de atención es: 4390-9500 y 8 líneas rotativas.
FUENTE: La Nación

miércoles, 20 de marzo de 2013

Prisionera


Prisionera, lejos del rumbo.
Huiste de este y otros tiempos, en busca de algo mejor.
Tu espada acribillada en la vereda, y tu perpetua blancura
son el manto que siempre traerás en tus hombros.

Las sombras se entorpecen con el sol, preferís la oscuridad
el rastro de sol dibuja el movimiento, ese mismo movimiento que antes era placentero.
Tus piernas largas te guían y chocan inmortales ante un semidios desnudo,
ese mismo demonio que te abrió tus peores pecados.

Te dejas caer. Te dejas vencer por la tentación amarga de sus besos.
La prisión es un lugar en el que te sentís cómoda. Estás acostumbrada al encierro.
Pero el circuito de tu mente cambió. Las cadenas se hicieron luz en tu pensamiento
y los deseos que luego fueron besos, no volvieron jamás.

Pedís que te ahorque el placer. Que las manos duelan tanto como puedan doler.
Girás. Aceptás. Temblas. Te movés.
Prisionera, lejos del rumbo. Te quebrás.
Tu espada acribillada en la vereda, y tus manos asustadas marcaron la distancia
y sólo entonces, tu perpetua blancura -la soñada- llegará para siempre hacerte perder.

martes, 19 de marzo de 2013

El túnel y Dormir al sol


Hoy a la mañana terminé de leer “El túnel” de Ernesto Sábato. Es un libro que tengo en la biblioteca hace algunos años, heredado de mi madre o mis tías, no recuerdo. El caso es que la historia me pareció excelente. Inmediatamente me reproché  a mí misma tantos años de no haberlo leído y de tenerlo en mi biblioteca quieto, seguramente escoltado por otros ejemplares. Lo había leído de chica y fue una lectura vaga. Nada de lo que recuerdo de ese libro es como lo leí en esta oportunidad.
Me quedo -sobre todo- con la simple pero a la vez inquietante historia. También, me quedo con algunas frases: “La vanidad se encuentra en los lugares más inesperados: al lado de la bondad, de la abnegación, de la generosidad” o “Uno se cree a veces un superhombre, hasta que advierte que también es mezquino, sucio y pérfido”
Esta tarde empezaré a leer “Dormir al sol” de Adolfo Bioy Casares. Libro que -recuerdo- heredé de mi tía Ñata. Tengo el presentimiento de que me sucederá lo mismo, y me reprocharé los años de no lectura y de haber mantenido el ejemplar en la biblioteca. Incluso lo presiento porque escuché al propio A.B.C decir en una entrevista que el libro que le gustaba de su obra, es Dormir al Sol. Incluso, lo confirma en el prólogo cuando dice “Yo a veces condeno toda mi obra, pero es porque me olvido de que está Dormir al sol, que quizá la justifique”

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...