sábado, 10 de abril de 2010

Niña de ambar


Una niña descalza, caminaba.
Se soltó el cabello y lo desenredó.
Acomodó su flequillo, y el viento la ayudó a peinarse.
Sus delicadas manos iban dibujando surcos por su cabeza.
Después, vendría el perfume a vainilla que tanto le gustaba ponerse.

Se hizo su colita y siguió caminando, sonriente.
Plena, alegre, sin más preocupaciones que atarse los cordones.
Vuelvo a ser esa niña cada rato.

Blog ...

Se puede pedir que además de apretar el botón "seguir", sigan el blog realmente? ¿es mucho lo que quisiera?.
Escribo, minutos y minutos y el blog tiene muchísimas entradas en su haber.
Algunos lectores no pueden con su genio y comentan, cosa que me alegra enormemente.
Son necesarios para seguir escribiendo, como propone el blog. MOTIVAN.

viernes, 9 de abril de 2010

La esclava de tus ojos


Y yo me creo los cuentos que me viniste a decir,
como si fuera una especie de manto divino que adorar,
como si el encierro de tus besos secuestrara mi cuerpo una vez más
y no pudiera callar si no te tengo para amar.

Es que la figura de tu cuerpo gira en espiral
el destino es tan terco, que no me pude avivar
y el recuerdo de tus ojos es fundamental
si viva quiero salir de este sentimiento hacia el mar

Soy la esclava de tus ojos,
quiera o no quiera aceptar ese reto
no puedo dejar de fantasear con tu cuerpo
ni decirte que no si volvés a intentar


Nada perdona mi locura
ni daña la copa rota del adiós
pero la sensación de tu presencia me cura
y no encuentro mejor momento para rendirte mi humilde derrota moral.

jueves, 8 de abril de 2010

Espiral


Un detalle infinito en el aire, razón de muchas razones que aún duermen.
El castillo del tiempo se convierte en pasado eterno, las luces del amanecer respiran otra presencia.
Se detiene el reloj del momento único, se aproxima un deseo a tocar la puerta.
La doncella y el caballero esperan rendidos aproximarse al beso que los una para siempre.
El deseo interno crece en espiral como el amor.

miércoles, 7 de abril de 2010

Vicio funcional


Mis obsesiones fueron muchas, pero una claramente fue la más persistente de todas.
Que terco el estado de insistencia que se puede formar en torno a una persona.
Viendo la escena desde afuera incluso creo que me tuvieron paciencia. Pero como siempre le explico a mi novio que antes fue mi amigo: nuestra histeria era funcional.
Mis errores eran asimilados y aceptados por él. Sus planteos y enfermizos estados de ignorancia eterna eran funcionales a mi histeria y a mis prohibiciones. Para lo único que funcionabamos era para tener sexo. Un vicio funcional, acorde, prácticamente tallado, era el que nos mantenía juntos.
Quizás ahí radicaba la obsesión, en el plano sexual.La falta de algo siempre nos arrastra al vicio, por eso es bueno saber decir adiós cuando la obsesión desentona...

Del deseo y la pulsión


En el sexo hay egoísmo y ese no debe ser el motor de búsqueda.
El hombre y la mujer buscan el encuentro con la piel del otro para satisfacer ante todo un deseo interno, completamente autónomo y egoísta, capricho de la mente y del cuerpo que necesita exteriorizar la excitación. Pero, si dejamos que este sea el único motivo, la pulsión en sí de nada sirve.
¿Qué mejor que alimentarse del cuerpo del otro para aumentar el deseo?. ¿Hay entonces, alguna sensación más placentera que acabar nuestro deseo y el ajeno como propios? ¿Qué extirpar del cuerpo la delicia de ambos cuerpos y mentes?.
Pero como todo, el deseo se puede terminar, la pasión puede bajar y entonces, el impulso queda siempre incompleto y ahí otro problema, que quizás otros ritmos puedan complacer.

La tierra toma venganza


Sin dudas, la tierra se está vengando de nosotros. No es casualidad que el temporal en Brasil dejara -al momento- 95 muertos. La sequía, el calentamiento global, nada es casualidad. ¿Qué esperamos?
El tiempo es corto, el daño ya está hecho, pero siempre estamos a tiempo de arrepentirnos.
Será entonces que tiene que haber un huracán acá, en Buenos Aires, y ¿tiene que estar el obelisco en llamas para tener conciencia? o ¿todavía se puede confiar en nuestro cerebro, nuestro amor por el suelo en el que vivimos?
La tierra se está vengando y no es novedad.

No se puede todo I


No se puede todo, hay que elegir y siempre que hay elección hay postergación de algo en presunción de otra cosa, mucho más fuerte.
Escoger algo-lo que sea-descarta y suma a la vez también. La tensión entre lo que desechamos, lo que obtuvimos y los deseos es lo que abre el juego a pensar y repensar lo que hacemos y elegimos.
Es difícil encausarnos sin pensar en lo que dejamos, al menos, una vez. Sin embargo el peso de nuestra elección debe ser más fuerte, más sólido y más convincente que el resto.
Pero, no se puede todo, siempre hay que elegir.

martes, 6 de abril de 2010

Encuentros en el fin del mundo I


Ayer el documental Encuentros en el fin del mundo de Werner Herzog me hizo pensar en el mandato que vino con mi vida, en lo que hago y quiero-puedo hacer. De eso se trata la construcción del camino: "la motivación" de la que tanto habla este blog.
Es un film que sin dudas recomiendo para todos los que un poco escépticos de la realidad y el camino estamos. Abre mate, para hablar mal y pronto, pero sobre todo provoca.
La imagen más clara es la que detalla Herzog: un montón de pinguinos caminando hacia el mar, sin embargo uno de ellos se dirige hacia las montañas, a una muerte segura. ¿Por qué?. Esa es la respuesta y la pregunta inicial y final con la que me quedo.
Salir del mandato, desviar el timón, perder el miedo a aquello que queremos enfrentar, abrir la puerta del nunca jamás, salir a mirar aunque sea por la ventana...todo eso, en suma o en individualidad es vivir la vida y no solamente vivir por que respiramos.

*La imagen es de uno de los momentos de la película, donde se cuenta la vida de un buzo que explora diaramente el mar, algo espectacular.

lunes, 5 de abril de 2010

La forma del amor

Ni una sola sonrisa más, se prometió Julieta al partir.
La forma del amor, era la promesa que necesitaba.
No había allí más que una sombra de su pasado, queriéndo regresar a distraerla, un rato más.
Nada eterno, ni paraísos ni sueños. Ese hombre-extraño ya- sembraba en ella el deseo y el temor, con una inmensa cuota de maldad, la más deliciosa que jamás hubiera probado.
Ninguno de los dos quería volver la vista atrás, ya no.
El palacio se cerró, el principe murió y la espera se agotó hasta cansarse.
Ellos, cada uno por su camino, buscando la forma del amor.

sábado, 3 de abril de 2010

Lo que es y lo que hubiera

Cada tanto escribo sobre lo que decimos y lo que verdaderamente deberíamos decir. Un tema recurrente en mi escritura es la verdad y la mentira. El callar en vez de hablar, en los beneficios que evitaría decir lo que pensamos sin restricciones.
Si bien me manejo con honestidad, no recibo lo mismo de los demás y me doy cuenta, claramente.
No tengo ganas de poner excusas, ni hacer aquí un juicio de las personas que no me son honestas. Hago un llamado al a verdad desde este estúpido lugar, a no mentir más, a decir aquello que tenemos que decir sin medidas. Que duela, que cueste, pero hablemos.

Celebrando la pascua, en la costa es mejor


La gente con la pascua se pone más falsa. Se arman saludos pre establecidos por no se qué personaje cursi en el que creen sin conocer (hablo de la ideología, no de la presencia física).
Es ridículo como se arman spots y ventas en locales que únicamente abren para esta fecha.
La pascua tiene un concepto, una ideología, un motivo. Porqué celebrar si lo desconozco? No tengo nada que hacer comprando huevos, buscando ramos de olivo... Sin embargo mucha gente lo hace e incluso en departamentos en la costa, parece que la pascua es más útil a varios kilómetros de Buenos Aires.

jueves, 1 de abril de 2010

Ellos


Ellos, los que me robaron el sueño y tantas cosas más.
Ellos, que prometieron infiernos encantadores, paraísos eternos, noches tomados de las mano, champagne, cervezas en la plaza, canciones dedicadas, tormentas en el balcón.
Ellos, que siempre volvieron, intentando encontrarme. A los que llamé cuando me sentí sola, a los que busqué de formas peligrosas.
Ellos que siempre me dieron los gustos, el tacto y algunas palabras soñadas, que se entrelazaban en mis manos tímidamente, con un leve dejo de impunidad hermosa.
Ellos son, ellos fueron y de una manera u otra entiendo que los hombres con los que estuve han cambiado, quizás por eso ya no me gustan más.
Uno de ellos se convirtió a los 30 y pico en una especie de pirata de la noche, la soltería y la viveza criolla. El típico y gastado ejemplar de un tipo que no asume errores, quiere rescatarse entre mentiras de una vida de la que nunca aceptó el error. Se vanaglorió de lo divertido que es estando soltero, mientras tanto, vive en el fondo de la casa de su abuela, por las dudas, no sea cosa de esforzarse a vivir solo...
Otro, tras un tiempo de estar enfermo, se hace el pícaro, el canchero y a su vez el indiferente. No acepta la lejanía que ahora tenemos, pero la propone. Pide prudentemente distancia, pero me sigue invitando a verlo a escondidas, a divertirnos "como antes", pero advierte que no quiere perder mi amistad.
El temperamental, calenton de enojado, tosco y tierno. Retrucó sus intensiones de permitirse algo conmigo: "seríamos una linda pareja, intentemos". Sin embargo, tras su viaje al infinito, no me habló mas y lo justificó diciendo que hablarme sería terrible para él, porque sigue viéndome con ojos de mujer (es que lo soy) y no puede contener su tentación de querer llevarme consigo.
Uno de los que creía mis amigos, se confesó irremediablemente, inminentemente, peligrosamente: enamorado. Un desastre digno de novela, una catástrofe si no se tiene la altura para contenerlo. Nuestro cariño es sincero, pero el amor por mí lo está volviendo un tanto paranoico, peligroso y temible.
El excentrico, dueño de una banda, tipo canchero, alegre, y bastante sonriente propone citas en la luna, un infierno en algún trópico del planeta y mucha piel endiablada. Sin embargo, se hace el indiferente hasta que lanza un misil de palabras hermosas. La histeria, ante todo, la histeria intacta.
Y la lista sigue, y sin embargo yo elegí al que menos creía que podía elegir.
Al que día a día me sorprende con su hermosura y con el que comparto no solo amor, sino todo.
La ruta del amor me sigue sorprendiendo, por suerte.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...