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jueves, 5 de mayo de 2011

Comer y dormir. Vivir y disfrutar

Según una publicación del diario The Economist, comer y dormir son las principales actividades en la vida de países como Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Turquia, Alemania y Japón.
No creo que en Argentina, Chile, Uruguay o Venezuela la estadística demuestre otra cosa.
Es notable quizás ver y entender que pasamos tantas horas en hábitos que meramente son subsistencia y placer.
¿Qué lugar queda para el sexo, la literatura, el amor, el arte? o para Tinelli, Gran Hermano, bailando por un sueño o Viviana Canosa?
Las teorías oníricas, hablan entre otras cosas de que los sueños son la vida pura del inconsciente, pensandolo desde este punto, puede ser positivo que estemos durmiendo tantas horas. Pero no me conformo, la vida es aquí y ahora. Es este y no otro momento, ni el del descanso ni el de la comida.
Hay placer en ambas cosas, pero eso no es todo ni tampoco los únicos goces.
Existen Pizarnik, Cortázar, Paz, Nietzsche, Lispector y Kafka. Existe la música de Oasis, de Silvio Rodríguez o las rumbas de Puerto Rico y la bachata Colombiana. Existe Salvador Dalí, Gala, Eluard y el surrealismo. Existe el mar, los paseos en bicicleta, los viajes por la ventana del avión, los países que no conocemos, las islas y los paraísos.
Existe ese beso inolvidable, el que aún no llegó y el que se fue rápidamente.
Existe el sexo con amor, sin, con ropa, sin, el cuerpo, la piel, el acto, la agitación, la adrenalina y el cuerpo ajeno. El atardecer en el río, el contemplar el cielo, pensar en las estrellas. Está lo que escribimos en el aire, los castillos de arena, las canciones que nos transportan, los recuerdos de la infancia, nuestra familia, los hijos que tenemos o vendrán, están los abrazos, los amigos, la danza, la meditación, el yoga...están...existe...
Y por todo eso o por sólamente un amor, cambio tantísimas horas de comida y sueño.

martes, 26 de abril de 2011

La estrella de los náufragos


Ayer hice mi terapia de Bioenergética, una especie de tratamiento alternativo a lo conocido, que permite el contacto con el inconsciente y con la memoria celular que todos, tenemos en el cuerpo.
No puedo dar una explicación detallada de esto, sólo se que funciona y es para mí, algo impresionante.
De todos modos, no voy a exponer acá lo que Susana, mi terapeuta comentó. Limitaré a contar y mencionar un dicho que me puso a pensar.
En un momento, entre las pocas palabras que dice, se extendió y me dijo: "Tenés que pensar en la idea de los naufragantes antiguos, aquellos que para orientarse y poder navegar buscaban la estrella delante, nunca detrás. O acaso se puede naufragar mirando todo el tiempo a tus espaldas".
La idea en ese momento quedó en pausa y esta mañana bastante dormida la recordé.
Cada uno hace y decide lo que puede, y lo que podemos está determinado por el nivel de conciencia que tengamos en ese momento, por eso no debe haber culpa ni arrepentimiento, todo es por algo y así debe ser, no hay que reprochar. Hay entonces un trabajo necesario para abrir los campos de la mente y poder así tener una conciencia más amplia.
La estrella de los náufragos quizás parece distante, sin fuerza, con poca luz o quizás lejana pero esa chispa de luz infinita está y cuando llega el milagro sucede. Pretender alcanzarla mirando hacia atrás es perderla y perderse de mucho de este momento y nada más. La vida es esto, es aquí y ahora, ya no es pasado.
No sólo la estrella está delante, sino que además nuestro destino y los milagros, también.

jueves, 14 de abril de 2011

Sexo tibio


Las manos apretando el vacío, la bomba del cuerpo a punto de estallar en cualquier lado.
Los labios buscando más bocas para besar, buscando la piel para morder el después. Placer infinito al verte en las orillas, naufragando entre los pliegues y las sombras.
Respiración que no alcanza, que nunca es suficiente.
Al final del extremo empezó a brillar un segmento de aire con gusto a frutilla agria.
Un trago de vino, y seguir como si nada, asechando tu cuello e incidiendo en tus manos que piden mas sexo tibio.
Gotas infinitas circulando por la espalda, mi cadera se contrae y se extiende para alcanzar el ritmo de los dos, la boca se pone tensa y los labios esperan el brebaje.

Corazón blindado

 Tu corazón está blindado (como estuvo siempre) simpatizo, sin embargo,  con la idea de —algún día— quebrar la protección absurda de tus can...